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El inventor de la Web es optimista

Tim Berners-Lee, de él hablamos por supuesto, es considerado el padre de la World Wide Web. El genio que alguna vez soñó con una web como espacio colaborativo y democrático, hoy cree que necesitamos una internet en la que los usuarios tengan más control de sus datos. Pero también es optimista: cree que eso es posible. Por eso puso en marcha su proyecto Solid, con el fin de generar un entorno online alejado de la centralización de los gigantes de la red -léase, Google, Facebook o Amazon. Para brindarle un marco adecuado, fundó la startup Inrupt.

El proyecto se inaugura con primer servidor dotado del sistema Solid destinado a empresas y desarrolladores. Una de las novedades más significativas que introduce este proyecto, es el POD (Personal Online Data), un contenedor digital que almacena los datos personales de un usuario, y es él mismo quien tiene la llave para controlar el acceso a la información. Funciona así: el POD se almacena en la nube de un proveedor -en Inrupt, la comunidad Solid o incluso usuario mismo- y se comunica con el servidor Solid. Entidades como el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido ya piensan usar este sistema para unificar los historiales médicos.

“Tú controlas la información”

Si necesitaran un lema, ese sería el más adecuado. El usuario es quien decide qué quiere compartir y con quién quiere hacerlo. Es sin dudas un enfoque que choca frontalmente con la visión de Google, Facebook, Amazon y de todos los gigantes digitales que basan su servicio en el análisis de los datos personales. Y lo que es más grave: ni siquiera sabemos qué aspectos personales están en juego en esa ruleta de bits.

Inicialmente, Solid no trata con el usuario final: quieren trabajar primero con grandes organizaciones para ayudarles con sus usuarios, según afirman. En esta etapa, compañías y desarrolladores tienen que trabajar juntos.

En Inrupt, una comunidad que cuenta con cientos de desarrolladores en todo el mundo, confían en que Google o Facebook se adaptarán con el tiempo. Ellos aseguran que esta es la forma en que Tim Berners-Lee imaginó la Web.

¿Podrá serlo?


Fuente: Elpais.com
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Transformar la educación de emergencia en la normalidad es muy peligroso

¿Cómo evitar la ruptura total entre profesores y estudiantes? La única posibilidad son los cursos a distancia, telemáticos. Yo soy contrario a esa enseñanza, pero entiendo que es la única posible ahora. Sin embargo, escucho a rectores de universidad y pensadores que dicen que el coronavirus es la oportunidad de aprender, que el e-learning es el futuro. ¡Menuda sandez! Transformar la educación de emergencia en la normalidad es muy peligroso. La verdadera enseñanza no es virtual, sino en el aula, con el profesor mirando a los ojos del estudiante. Solo la mediación física, la palabra del maestro en clase, puede cambiar la vida de los estudiantes”.
Nuccio Ordine, escritor italiano, citado por Guillermo Jaim Etcheverry, médico, científico y académico, en “Las Clases”.

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La gran paradoja

“La gran paradoja de la era de la información es que ha concedido nueva respetabilidad a la opinión desinformada”.
Michael Crichton, escritor, guionista, director y productor de cine estadounidense

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“Los desafíos son enormes, todo el mundo se tuvo que adaptar”

Angela Paladino, Micaela Villalba y Matías Miguel, miembros de la revista científica Palabra clave y de la carrera de Bibliotecología de la Universidad Nacional de La Plata, entrevistaron a Alejandro Tortolini, docente e investigador especializado en cultura digital, videojuegos y educación, y autor de la frase que encabeza esta entrada.

En la entrevista, publicada bajo el título “Tecnologías, inclusión digital y alfabetización informacional en pandemia (y postpandemia), Alejandro se refiere a la actual situación de exigencias tecnológicas en plena pandemia con sus carencias, limitaciones y necesidades en un plano realista, afirmando que, “en primer lugar los más perjudicados son aquellos que no tenían las herramientas adecuadas para conectarse por internet a los recursos educativos. En segundo lugar, aquellos que no tienen conocimientos. Entonces, obviamente, quienes van a ser los peores afectados son los que no tienen herramientas y los conocimientos. Después hay todo un arco en el otro extremo que, podemos decir, son los que tienen la conexión, conocimiento y, lo que yo llamo, fluidez tecnológica”.

Repleta de reflexiones y con una mirada que busca correrse del solucionismo para abordar respuestas reales a los desafíos de la hora, la entrevista completa puede leerse haciendo clic AQUÍ.

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Zuboff y el capitalismo de vigilancia

El capitalismo busca hace siglos cosas que no son aún parte de la dinámica del mercado para convertirlas en mercancías. Hoy tenemos un nuevo mundo, el digital. Pequeñas compañías intentaron averiguar cómo hacer dinero en él. Hubo una burbuja por las puntocom y explotó. Las compañías estaban desesperadas y los inversores se retiraban. En esa emergencia las compañías no tenían tiempo y en Google descubrieron un bosque virgen como nuevo espacio de extracción y mercantilización: nosotros, sobre todo nuestras experiencias privadas. Han plantado sus banderas en nuestras vidas. Y han dicho que es su material bruto y gratis, sus activos privados que vender como mercancía. Así nace el capitalismo de vigilancia y explica las capitalizaciones de Google, Facebook, cada vez más de Amazon, Microsoft, Apple y miles de compañías no solo en el sector tecnológico. El CEO de Ford dice que quiere atraer financiación como la de Google y Facebook pero nadie está interesado. Así que cambiarán Ford y será un sistema operativo de transporte que extraerá datos de la gente que conduce sus coches y los agregará con lo que tienen de ellos en Ford Credit para crear grandes bases de datos y atraer inversores. Es el dividendo de la vigilancia. (…) Con el 11-S se dejó de discutir en el Congreso sobre protección de derechos de privacidad. A esas compañías ya conocidas por su asalto a la privacidad se las dejó que se desarrollaran de manera que invadieran nuestra privacidad porque las agencias de inteligencia en EE.UU. y Europa, que no pueden recolectar esos datos, los obtendrían de ellas. Así, el capitalismo de la vigilancia ha tenido 20 años para desarrollarse sin ninguna ley que lo impida y se ha hecho tan peligroso para la gente, la sociedad y la democracia.

Shoshana Zuboff, catedrática emérita de la Harvard Business School, quién acaba de publicar ‘La era del capitalismo de la vigilancia’, en La Vanguardia

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Objetivo: enojarnos entre nosotros

Al investigar las redes sociales (…) tenía 50000 usuarios de Twitter que elegí al azar (…) Unos cien eran bots [programas de computadora en línea que se ven y suenan como personas reales] rusos operados por la misma persona. [Los bots] siguen a personas reales y se siguen entre si. Hallamos unos ciento cincuenta mil bots en esta red [Twitter] (…) Nunca pensé que encontraría esto (…) Tuiteaban oraciones de novelas o manuales técnicos. Sus fotos de perfil eran fotos de archivo, de vez en cuando ponían emojis, se ponían “Me gusta” unos a otros, se seguían entre sí y se retuiteaban entre ellos. ¿Para qué lo hacían? No lo sabemos. A veces la gente arma enormes redes de bots solo por tenerlas para poder usarlas en el futuro. Se ven legítimas, y cuando quieren enviar spam o influenciar las elecciones, ya tienen cientos de miles de bots. Parte de su objetivo en las elecciones [en EE.UU.] y en el Brexit no ha sido necesariamente apoyar a uno u otro lado, sino enojarnos entre nosotros. Y eso es justo lo que hacen. Con un poco de habilidad técnica y mucha creatividad puedes tener un gran impacto.
Jennifer Golbeck, profesora de Estudios en Informática, Universidad de Maryland, en la serie documental “Conexiones”, T01E04 (disponible en Netflix)

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Morduchowicz: “Estamos en un momento filosófico, con más preguntas que respuestas”

La expresión pertenece al economista y especialista en política educativa Alejandro Morduchowicz. El disparador: su artículo “Pensar el futuro sin poder salir del pasado” y la certeza de que la tarea de pensar un futuro pos pandemia no es sencilla. Y arriesga: “para determinadas cuestiones, ni siquiera podemos pensar el futuro: lo máximo que podemos hacer es pensar cómo pensarlo”. La incertidumbre se entiende: “nos tuvimos que abocar, de golpe, a imaginar lo que vendrá”.

A continuación, algunos párrafos del texto para pensar cómo pensar el futuro:

El gobierno de la educación

Nuestra forma de pensar el futuro sigue estando permeada por nuestra forma de ver el pasado. Y sobre ese pasado han estado actuando los gobiernos, ofreciendo más recursos (digitales, audiovisuales, cuadernillos, infraestructura) y más regulaciones (sobre todo, protocolos para la vuelta a la escuela). En fin, variantes sobre un mismo tema. Como decía Keynes, el reto no es encarar lo nuevo, sino abandonar lo viejo. (…) Solo hay deseo y necesidad de volver al viejo mundo conocido (…) Se salió del paso como se pudo. Hubo quienes criticaron la improvisación. Para mí no fue ese el problema: todos habríamos improvisado; la pandemia fue algo totalmente inesperado. Lo inquietante fue la (falta de) preparación de nuestros sistemas para la improvisación. Ese sigue siendo uno de nuestros grandes déficits institucionales.

El cambio educativo

Por mi parte, por ejemplo, me pregunto si hay señales que indiquen que: aumentará el financiamiento y lo que se deriva del mismo -mayores salarios, mejores condiciones materiales para el aprendizaje- y si cambiarán algunas regulaciones, sobre todo las que tienen que ver con la asignación de recursos y el fortalecimiento escolar. Si las respuestas son negativas, no voy a esperar ningún gran cambio. (…) A veces creo que quienes sostienen que “la escuela debe cambiar” (pregunto: ¿cómo? ¿con qué? ¿para qué? ¿hacia dónde?) no perciben o no conocen el funcionamiento de los sistemas altamente regulados que lo impedirían. Además, ¿a quién le hablan? ¿a los directivos y docentes escolares? ¿a las autoridades? ¿a las familias? ¿a sus pares? ¿De dónde sale la ilusión de creer que habrá un cambio? ¿Cómo se genera? En todo caso, ¿por qué se debería producir? Y, de tener lugar, ¿será espontáneo? ¿Cuál es la secuencia lógica de los hechos que llevarán a la escuela hacia ese cambio? Como decía, en lo inmediato, solo veo deseos y necesidad de volver a lo anterior. Incluso creo que las familias quieren lo mismo.

La autonomía escolar

Tal como están las cosas, la fuerza de las circunstancias hace que solo se esté configurando una “autonomía boba” o “perversa” en que las escuelas serán responsables de todo, pero tendrán recursos para nada. (…) Se le pide o demanda a la escuela más de lo que puede dar. Como se sabe, es una organización que, para alcanzar su máxima eficacia, presupone unas condiciones dadas sin las cuales se verá limitada. Con el incremento de la pobreza, esas condiciones serán peores, no mejores. (…) Mi gran duda es cómo se comportarán directivos y docentes. ¿Tendrán la suficiente conciencia “de clase” para exigir espacios de autonomía? ¿Se habrán dado cuenta de que las administraciones educativas estuvieron presentes, pero a la vez ausentes? ¿Qué les podrían pedir? Más inquietante es la contraparte, el Estado: ¿qué les puede dar?

La tecnología educativa

Rechazadas antes, miradas con recelo ahora, festejadas por algunos siempre, su progresivo acercamiento a gobiernos, regalando licencias incluso, hará que se destinen más recursos a dispositivos, conectividad… y a los propios programas educativos. La perplejidad y la necesidad de dar respuestas han hecho que los gobiernos se vayan apoyando progresivamente en ellas. Ante el vacío de propuestas, las tecnologías (desde la radio, pasando por la televisión hasta llegar al teléfono con el WhatsApp y las plataformas más sofisticadas) se presentaron como la única vía para generar la llamada “continuidad pedagógica”. (..) Oponerse a las tecnologías no es una solución, pero aceptarlas sin más, tampoco. (…) Lo que importa es cómo actúen los gobiernos y las políticas que implementen frente a estas propuestas tecnológicas.

Una sociedad tan segregada es inviable

¿Por qué va a cambiar algo cuyos resultados están tan lejos e inciertos como son los de la educación? El carácter diferido de sus beneficios es tan grande que ni siquiera está en un segundo plano en las preocupaciones de nadie. Quienes tienen los medios, se creen exentos de esta cuestión y suponen que la salida es individual. Pero olvidan que una sociedad tan segregada es inviable. (…)
Preocupados por la salud, la economía y la seguridad, no terminamos de tomar conciencia de la gravedad y urgencia de no considerar la educación como un problema social. Por eso no está incluida en la agenda pública. No será un problema inmediato, pero no por eso deja de ser urgente. Más temprano que tarde pagaremos esta forma de no ver a la educación.

El artículo completo puede leerse haciendo clic AQUÍ


Imagen: LifeAndStyle
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Recomendaciones para una búsqueda precisa y segura

A pedido de los directivos de una escuela, preparé un folleto digital con algunas recomendaciones sobre cómo realizar búsquedas seguras en internet. En estos tiempos de pandemia, cuarentena y sobresaturación de comunicaciones virtuales, intentamos una recopilación de cosecha propia y de hallazgos en la web, con recomendaciones y consejos útiles tanto para encontrar lo que se busca como para tener cuidado con lo que se encuentra.

El folleto se baja haciendo clic AQUÍ.


Imagen: iStock
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Daniel Brailovsky: “Poner lo pedagógico por delante de las tecnologías”

¿Qué implica mudar la escuela al mundo virtual? Esa es la pregunta que se propuso responder en los primeros días de la cuarentena Daniel Brailovsky, docente y doctor en Educación, allá por el mes de abril. Me parece importante contextualizar, a fin de utilizar lo dicho en la conferencia no solo como recurso para actividades futuras -si fuera el caso- sino también como una especie de reflexión sobre las propias prácticas y percepciones luego de 4 meses de actividad en línea, con toda la carga de logros, aprendizajes y, por qué no, frustraciones que trae aparejada esta experiencia en gran medida novedosa para la mayoría de los involucrados.

El especialista entonces propone preguntarnos qué necesitamos para seguir enseñando desde esta virtualidad forzosa. Y la respuesta es por demás interesante: con recursos informáticos pero también desplegando otros dispositivos tan antiguos y nobles como son el relato, el apunte, la conversación o el juego.

Educación con lo pedagógico por delante. O deberíamos decir, desempolvando lo que es obvio pero está sepultado bajo el discurso tecnófilo.

Así estamos.

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Interland: más que un juego, una manera de enseñar a los niños una internet segura

En estos tiempos de pandemia y virtualidad forzada, Interland -el juego online lanzado por Google hace ya un tiempo-, se convierte en una herramienta útil y divertida para enseñar a los niños cómo utilizar Internet de manera segura.

Bajo el lema “Sé genial en Internet”, esta iniciativa pretende ayudar a los niños a explorar el mundo de Internet de una manera adecuada, basándose en fundamentos como:

  • Sé inteligente en Internet (comparte con cuidado)
  • Mantente alerta en Internet (no caigas en trampas)
  • Mantente seguro en Internet (protege tus secretos)
  • Sé amable en Internet (ser amable es genial)
  • Sé valiente en Internet (si tienes dudas pregunta)

En el juego, los niños se enfrentan a diversas situaciones y deberán ir superando desafíos y preguntas en las que aprenderán, en una forma interactiva, cómo utilizar las ventajas y beneficios de la red al tiempo que aseguran su privacidad y seguridad.

Se accede al juego en español, en el siguiente vínculo: https://beinternetawesome.withgoogle.com/es-419_all/interland

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