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internet - 25. página

Paradojas y obsesiones

El suplemento de Informática de Clarín publica una nota sobre la “Correo-dependencia”, que puede ser leída también en nuestro sitio, en la sección “Alerta navegantes”.

En la nota se hace una crónica sobre una variación posmoderna de un mal antiguo: la obsesión.

Seguramente muchos enviarán por correo esa nota a sus allegados, sospechados estos de sufrir tan malvado sindrome. Débiles como son -no como uno- ellos sucumben a la tentación de revisar el correo tres mil veces por día.

Dicen los que saben, incluso, que se descubrió que el e-mail es un importante catalizador del estrés laboral. Es decir, uno se obsesiona con el correo para sólo recibir spam, pero haciendo feliz a un jefe aun más obsesivo e hincha pelotas que uno.

Por supuesto hay una cantidad de profesionales, tanto de la salud como de distintas ramas de la tecnología, que están abordando este problema en forma seria, intentando traer una solución. En definitiva, se repite la vieja y noble causa por ayudar a las personas a liberarse de las adicciones.

Ahora bien: mucha de esa ayuda se brinda a traves de Internet. Hay foros, sitios de consultas, test on line de detección del problema, consultorios, etc. Y aquí es donde nos entra la duda.

¿No es paradójico que el mismo instrumento y objeto de la obsesión sea el medio para intentar resolverla?

A veces pienso que proponer ayudar a los adictos a internet con internet es como organizar las reuniones de Alcoholicos Anónimos en un bar, o prevenir los suicidios organizando reuniones en una cornisa.

Es, al menos, raro. Quizás uno diga esto desde la ignorancia, porque no se es más que un intuitivo, sólo leído, en estos asuntos. Pido perdón a los profesionales por esto.

Si alguien tiene una respuesta al respecto, le estaré muy agradecido por ayudarme a entenderlo… antes que se convierta en una obsesión.

Que difícil lectura…

El presidente de CABASE dijo, reflexionando sobre los resultados de la Cumbre de Túnez, que “es mejor educar en el uso de Internet que limitarla con normativas estrictas. La Web es una herramienta pública, cada uno es dueño de un pedacito y con su aporte hace que crezca día tras día”.

¿Cómo no coincidir con semejante definición? Sin embargo, el hecho de que los EE. UU. mantengan el control del sistema de direcciones de Internet me hace dudar sobre si realmente cada uno es dueño de “un pedacito” de Internet.

En realidad, se parece más a un alquiler con la posibilidad que el dueño un día decida cambiar las reglas de juego, y quedemos -los pretendidos dueños- en la calle.

Quien conozca la historia de los inicios de la red seguramente tendrá aquella misma visión romantica del presidente de CABASE: libertad sin controles para todos. Recuerdo ahora que el primer nodo externo de la futura Internet fuera de los EE. UU. se estableció en Rusia en plena guerra fría. Que osadía. Que libertad. Al menos eso era lo que se decía en aquellos días.

Sin embargo hoy el control de la red existe y está repartido entre organismos gubernamentales y consorcios privados, todos norteamericanos, regidos por las leyes norteamericanas.

Volviendo a los inicios de la red de redes, se debe recordar también que en sus inicios fue un proyecto militar estadounidense, que creció y se expandió, sí, pero siempre bajo aquella atenta mirada.

Coincido plenamente en que no se debería haber politizado el control de Internet, como claramente se pretendió en esta Cumbre, pero es de destacar la cuestión de estado plateada por Washington: al dejar el sistema de direcciones de Internet en manos de un organismo internacional, cómo se pretende, “se podría frenar el avance tecnológico e incrementar la censura en la Red por parte de regímenes antidemocráticos“. ¿Cuales regímenes? Está claro. Basta leer el diario todos los días para darse cuenta. ¿Eso no es politizar el control?

Cuando surge un medio, sistema u organización con gran participación y aceptación por parte de la gente siempre habrá alguien que quiera tomar el control. Agreguemosle la enorme circulación de información y la cantidad de dinero que genera y mueve Internet, y tendremos un plato apetecible para cualquier trasnochado.

No quiero parecer descreído de toda buena intención de cualquiera de las partes, pero que difícil lectura tiene esta Cumbre de Túnez…

Más sobre internet en la escuela

Muy interesante la nota publicada en Educ.ar sobre algunos aspectos negativos implicados en la prevención de los “riesgos de internet”.

Personalmente adhiero a todos los conceptos vertidos allì, aunque no coincida con eso de “matar al mensajero”, culpando al redactor del periódico por su nota, imbuída del error general que sobrevuela la cuestión internet. Si los expertos no alzan la voz y no participan de la discusión, alguien va a tomar su lugar. Hace falta hacer docencia. Mucha.

Sin embargo, y a pesar del caracter meramente comercial que se le da a las campañas de las empresas, también adhiero a ellas, no por ser yo ignorante del negocio fenomenal que representan los softwares de seguridad, sino porque también sirven para alertar sobre los riesgos ciertos.

Lo importante es que toda la discusión no empañe la revolución fenomenal que representa internet para la comunicación entre las personas. Estas mismas líneas, ¿serían posibles sin internet? No creo. En todo caso, estarían restringidas a un grupo limitado de lectores cercanos. En cambio ahora están publicadas a la vista de todo el mundo, y sin restricciones ni censura. Lo que escriba estará condicionado sólo por mi capacidad de expresar el mensaje.

¿Qué otro medio permite esto? Ninguno. No al menos con este alcance. Esto es parte de la naturaleza misma del medio. Sin restricciones, sin controles y sin dueños.

Ahora bien, el control de lo que se ve y se lee por internet se trasfiere de este modo al lector/observador. Qué ver, qué leer, qué escuchar, es prerrogativa y privilegio del receptor. En el mejor de los casos, tanto el emisor/generador de contenidos como el receptor deber ser educados para el intercambio, la lectura, la crítica, la ponderación, el análisis, el desenmascaramiento llegado el caso.

Que oportunidad se presenta ante el educador, de preparar individuos capaces de comunicarse, de emitir y recibir críticamente información para su provecho y el de los demás.

Las conductas extraviadas que se observan en internet son nada más que el reflejo de las diferentes conductas de los seres humanos. Decíamos alguna vez que el que delinque usando internet es un delincuente, esto es independiente del medio que use.

Protejamos a nuestros chicos enseñándoles lo bueno, y no sólo hablando de todo lo malo. En el aula hay mucho para proponer, desafiar, aprovechar creativamente. Si requerirá en todo caso una disposición al trabajo creativo que permita la aplicación de las buenas ideas que surgen del aprendizaje eficaz.

Internet en la escuela

Al pensar la incorporación de Internet -y de las nuevas tecnologías en general- en el aula, surgen preguntas que suelen ser más o menos las mismas para todos los involucrados. Digo todos, porque estas preguntas ya exceden el marco de la informática, dado que la mayoría de los docentes podrían utilizar esta herramienta para sus diferentes espacios curriculares, y porque los directivos, responsables y especialistas también deberían tomar parte en la discusión.

Por ejemplo, en cuanto a Internet, ¿cuál debería ser el rol del docente para asegurar un buen uso de esa herramienta en el escuela?

En Internet hay de todo y para todos los gustos, por supuesto también aquellas cosas que no deseamos que los niños y jóvenes vean. ¿Cómo podríamos ejercer un sano control de un medio que por naturaleza no tiene controles?

Si pensamos que la prohibición “porque sí” no debería siquiera considerarse, ¿Cómo evitar que se acceda a información sin sentido o provecho?

Convengamos en que Internet no es una herramienta fácil de usar. Coincido completamente con la Sra. Sarlo cuando dice que se debe ser un muy buen lector (del libro físico, valga la aclaración) como para sacar algo en limpio de la maraña de información que hay en la red.

Como informático podría agregar entonces, que el acto mecánico de “copiar/pegar” no tiene ningún valor si no hay un análisis crítico para hacer una correcta selección del material encontrado. Pero, ¿cuando no hay que ser crítico? ¿Leyendo o viendo qué, hay que dejar la consideración, el análisis, la evaluación?

Pensamos que, en Tecnología, la herramienta más importante que debemos aprender a usar es el cerebro. Me gusta pensar que enseño a pensar, a reflexionar, a evaluar, a decidir bajo premisas o consignas claras, coherentes y conforme a nuestros derechos.

Todo esto viene a cuento de que Internet no es más ni menos, mejor ni peor que otras cosas que los docentes les enseñamos a usar (como docentes y como adultos), no sólo con el conocimiento que hemos adquirido, sino también con el bagaje de experiencias acumuladas como adultos.

Computación en la escuela.

Cuando se observa la enseñanza de la computación en las escuelas, a nuestro entender se apreciaría que existe una problemática que se presenta con dos realidades bien definidas.

Por un lado están las escuelas que no tienen acceso a estas tecnologías porque deben dedicar todos los recursos (escasos, por cierto) a otros menesteres, gracias a un estado ausente; por el otro, están las escuelas que cuentan con los recursos físicos, pero no con los recursos humanos adecuados para la tarea.

Es cierto que existen escuelas tanto públicas como privadas que hacen una tarea muy adecuada con los recursos que cuentan. Las públicas, por medio de donaciones, cooperadoras y clubes de padres que aportan lo mejor que se puede lograr en medio de la crisis general, y las privadas por medio de recursos propios o acuerdos con empresas; ambas con personal altamente calificado.

Sin embargo, estas últimas (tanto públicas como privadas) serían pocas y no alcanzarían a cubrir la enorme falta de recursos humanos calificados que tiene nuestro mercado laboral y académico.

Digo esto, porque como docente de Tecnología, Informática y Robótica de instituciones de todos los niveles (excepto universitario, pero seguramente el problema es el mismo), noto que los alumnos mayores llegan sin preparación previa, o con preparación deficiente, y las posibilidades de volver a ver todo lo básico de nuevo a veces es imposible, cosa que nos coloca a los docentes en un verdadero problema: se quiere avanzar, pero siempre se vuelve a los mismo temas. Muchos docentes de otras áreas manifiestan tener problemas similares.

En cuanto a las escuelas sin recursos, el problema es claro: si no se comienza a elaborar estrategias, como en otros países, donde las empresas e instituciones colaboran con recursos, se seguirá profundizando la brecha, generando “analfabetos tecnológicos” sin posibilidades de desarrollo laboral y académico.

Con respecto a las otras escuelas, que sí cuentan con recursos pero no con personal capacitado, de continuar en esa postura sólo se continuará trasladando el problema hacia adelante, hasta el momento en que el estudiante quiera insertarse en el mercado laboral y no lo consiga, o tenga que hacer cursos privados para aprender a hacer una carta con un procesador de textos…

Es tanto y tan rico lo que se puede hacer; hay tantas posibilidades que se abren cuando hay esfuerzo en pos de una idea; hay tanto para hacer, pero se debe tener un proyecto. Es una pena que pase el tiempo y se mire para un costado, como si estuviera todo bien…

Con un curso de Polimodal (chicos y chicas de 16 años) de la terminalidad Biotecnología, a quienes enseño Tecnología de la Información y la Comunicación, visitamos a mitad del año un laboratorio de análisis equipado con las últimas tecnologías informáticas para procesos que hasta no hace mucho tomaban horas y ahora se hacen en minutos. Los técnicos a cargo tienen que estudiar gruesos manuales para usar esos equipos. Y los alumnos salen asumbrados por lo que ven y escuchan, y con una idea un poco más clara del mundo tecnológico con el que se van a encontrar en no mucho tiempo más, luego de graduarse.

Hago esto porque considero que esa es la idea que debe permanecer en mente al enseñarles: el conocimiento sirve, nos prepara para enfrentar exitosamente el mundo que nos rodea, porque nos enseña a pensar, a ser independientes, a llegar donde queramos aun cuando el mundo entero intente convencernos de que no podemos. Creemos que el profesional a cargo de la enseñanza en una escuela debería tener no sólo los conocimientos, sino la inventiva y la motivación que apunte hacia esos objetivos.

Sé que suena a utopía, pero como diría Galeano, “La utopía está en el horizonte… Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

Pensemos en eso al entrar a un aula a enseñar.

Internet, seguridad y sociedad

En una muy interesante serie de artículos publicados por el diario Clarín, de Buenos Aires, se trata extensamente el tema de la seguridad informática; los delitos que se cometen y cómo proteger la privacidad.

En nuestro sitio Tecnología para Todos, en la sección “Guía de navegantes” los hemos condensado y reproducido en un par de artículos (“La nueva trampa de internet” y “Delitos informáticos”) para provecho de nuestros visitantes. Recomendamos leerlo para estar al tanto del tema y no “caer en la trampa” estando desprevenidos. Hemos publicado también, en la misma sección, otros artículos con recomendaciones y sugerencias al respecto.

Estos artículos además disparan una serie de pensamientos y conceptos, que para quienes trabajamos en el mundo de la tecnología e internet no son ideas menores.

Internet no es sino el reflejo mismo de lo que las personas pueden hacer. Fué creada y es usada por personas, y tiene las mismas grandezas y miserias que experimenta cualquier comunidad. Sin embargo, quienes se aventuraron a ver “un mundo nuevo y diferente” a partir de la masificación de internet son quizás los más defraudados en esto, porque se equivocaron.

Lo que sucede en internet es el calco de lo que sucede en la calle: inseguridad, delito, etc., pero tiene el agravante del anonimato y la anarquía. No estamos propugnando la eliminación de las libertades individuales; nada más alejado de nuestros ideales, pero es evidente que el hombre pequeño no sabe que hacer con sus libertades.

Por otro lado, jamás en la historia de la humanidad hubo tanta información disponible tan abierta y libremente: se pueden ver y leer cosas que de otro modo serían de muy difícil o imposible acceso, con una riqueza excepcional. Pero. Siempre hay un pero. En una estadística muy “casera” podría decirse que esto representaría un muy bajo porcentaje del total. ¿Cuanto? ¿Un cinco, diez por ciento? Tal vez sea mucho. El resto es basura: virus, estafas, pornografía, mentiras, y varios etcéteras más.

Pero no por eso debemos confundir el medio con el fin: internet es una herramienta fantástica, única. Con los recaudos de seguridad apropiados, por molestos que sean, se puede sacar un provecho importante de su uso. Por otro lado, no es la única herramienta: no nos olvidemos de la importancia de una buena biblioteca u otros materiales de lectura, que pueden complementar y aun verificar, la información obtenida en la red.

Y habrá que terminar de entender que el ser humano es asi. Ha buscado, luchado, guerreado por la libertad. Pero no siempre sabe que hacer cuando la logra. Es una cuestión, entre otras cosas, de educarse para la libertad.

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