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lenguaje

Poder de síntesis

Según una encuesta realizada por la empresa Today Translation entre un millar de lingüistas de todo el mundo, la palabra más difícil de traducir de todos los idiomas es ilunga, una expresión en idioma tshiluba, hablado en la república del Congo, que quiere decir ‘una persona que está dispuesta a perdonar cualquier abuso la primera vez, a tolerarlo la segunda, pero no la tercera’.
Citado en Muy Interesante

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El lenguaje como mirada

Reemplazar el vocabulario es como reemplazar la mirada sobre el mundo. Susana Reyes.

Susana es coordinadora de un Centro Educativo público, el Isauro Arancibia, ubicado en el barrio porteño de San Cristobal. Los alumnos del centro son chicos, adolescentes y adultos, 126 en total, en situación de calle.

Los maestros del Centro respetan ciertos códigos de la calle, pero no todo se acepta como viene. Ponen acento, por ejemplo, en lo expresivo: puertas adentro no se habla igual que afuera, rescatando de este modo la noción de que otra mirada es posible, que el lenguaje refleja el modo en que entendemos el mundo, y que es la escuela un espacio necesario para propiciar el cambio.

Fuente: Revista Viva, hoy

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Pobreza, deformación y economía del lenguaje no son sinónimos

En una de las ocasiones en que participé en “Plan A” como panelista, había en el programa una invitada de lujo: la escritora Angélica Gorodischer. Desde hace un tiempo tenía ganas de publicar, vía transcripción, algunos de los conceptos que la escritora virtió en sus intervenciones. En estos días de quejas varias hacia los nuevos medios me pareció oportuno hacerlo.

Al preguntársele si “las tecnologías, como el teléfono celular, internet, los mensajes, el chat, ¿deforman el lenguaje? ¿tienen una influencia negativa sobre él?”, la escritora respondió:

A mi esas cosas no me preocupan demasiado porque el lenguaje vive deformándose, porque resulta que el lenguaje está vivo. Menos mal que se deforma. Menos mal que se agregan nuevas palabras de otros idiomas. En realidad el castellano que nosotros hablamos es un idioma extranjero. El idioma no es puro, por suerte; no hay nada puro ni en la naturaleza ni en la cultura. Y es una suerte que el idioma sea mestizo e impuro porque se va acrecentando, va creciendo, va evolucionando.

Todas las palabras que usamos vienen de otros idiomas. De repente una vidriera dice: ‘Gran Parrilla El Churrasco Argentino’, y abajo dice ‘Delivery’. Me parece perfecto. ‘Delivery’ es mucho más práctico que ‘Reparto a domicilio’. Y algún día ‘delivery’ estará en el diccionario, como estará ‘sale’ o como estará cualquier otra cosa, y se convertirán en palabras castellanas. Si yo le digo a usted ‘tráigame un almohadón’, estoy diciendo una palabra árabe; y si yo le digo que Fulano ‘hizo un gol’, estoy diciendo una palabra inglesa. Y si hablo del ‘budín’ o si hablo de ‘fideos al graten’, estoy usando una palabra francesa.

Hay otra cosa que a mi me preocupa, que es el empobrecimiento del idioma. Eso si me preocupa y mucho. Quiero decir que de los 380.000 vocablos que tiene el castellano, la gente joven está usando 400 y mal. Cuando a mi un profesor me dice ‘mirá, encontré en la tarea de una muchacha una palabra de tres letras con dos errores de ortografía. Digo, ‘no puede ser’. ‘Si’. ‘¿Qué palabra?’ ‘Decía: ‘oi llueve”.

Cuando el conductor sugirió, “no sé si pobreza, pero sí economiza el lenguaje la tecnología…”, la respuesta de Gorodischer fué una pregunta que quedó en el aire: “¿Y adonde está el límite?

Pensando en esto

Reflexionando sobre estas cuestiones, es interesante considerar la transferencia que los chicos hacen entre diferentes modelos y soportes en la comunicación. Esto es, en muchos casos trasladan las formas a las diferentes instancias sin adecuar el estilo a las particularidades específicas de la comunicación en la que están interviniendo.

No es extraño que los docentes leamos en un examen respuestas del tipo ‘eso es cuando vos hacés tal cosa…’ -que además demuestran una grave dificultad para conceptualizar-, o que usen abreviaturas al estilo SMS en un artículo o en un trabajo práctico. Esa imposibilidad de reconocer estilos y formas adecuadas a determinadas instancias de comunicación no parecen ser culpa del medio, sino el producto de una falta de criterio. Pero ese criterio se aprende.

En todo caso, no estaría mal que se comuniquen como deseen en el chat o el SMS -en ese estilo que les permita la necesaria identificación con el grupo-, pero deben saber que al cambiar el receptor deben adecuar el estilo, no por una pérdida de libertad sino para una mejora sustancial en la forma que interactúan con los otros fuera de la tribu.

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¿Dónde está el problema con citar las fuentes?

Esta pregunta tiene una sola respuesta y bastante obvia: no hay problema. O no debería haberlo. De allí a que observemos con asombro la cantidad de reclamos, algunos de ellos muy serios, sobre esta cuestión.

Días atrás se le quitó el primer premio a un blog en un concurso porque, a partir de una denuncia anónima, se descubrió que algunos de sus post no citaban las fuentes. Al momento de explicar la decisión, los argumentos esgrimidos por la entidad organizadora del concurso, que convocó a blogs educativos, fueron que,

  • Es un ejemplo de mala praxis publicar artículos sin las referencias a las fuentes consultadas.
  • La inexperiencia y el desconocimiento no excluyen las buenas prácticas que todos y todas debemos exigir en la blogosfera educativa (netiqueta).

Yo tuve mis reparos al respecto y se los hice saber, pero de todos modos, más allá de lo cuestionable de ciertos métodos de selección o premiación, digo, ¿qué idea descabellada o qué práctica descuidada llevó a los autores del blog castigado a usar esos textos sin citar las fuentes? En todo caso, aun a fuerza de admitir que sólo se los puede acusar de lelos, la sacaron barata. Porque a otros les está yendo peor. Me explico: informa hoy Clarin.com que,

La poderosa agencia de noticias Associated Press le envió hace una semana una intimación a un blogger, Rogers Cadenhead. Lo conminaban a retirar de su blog, llamado “Drudge Report”, las historias producidas y publicadas primero, precisamente, por la Associated Press y luego “pegadas” en el blog sin ninguna autorización. Cadenhead hace su blog, pero también lo hacen sus propios usuarios cuando suben sus materiales, que en algunos casos reproducen párrafos enteros de notas de AP sin citar a la agencia.

En el acto, Robert Cox, el presidente de la Asociación de Bloggers de los Estados Unidos, pidió una reunión urgente con Jim Kennedy, el director de Planificación Estratégica de AP. No pudieron ponerse de acuerdo respecto de las pautas legales que deberían seguir los bloggers para publicar materiales producidos por empresas periodísticas.

Más adelante en el mismo artículo se mencionan algunas de las voces que se sumaron al debate que, lógicamente, desató la cuestión en los EE. UU.:

El dilema se ahondó cuando otro blogger, Michael Arrington, escribió que existe una flagrante violación a las normas, pero por parte de AP, en realidad, “que pretende establecer sus propias reglas e imponerlas de manera más estricta a las que estipula la propia Ley de Propiedad Intelectual en los Estados Unidos”.

Y quiero destacar del artículo, finalmente, un párrafo que me parece central en esto:

Internet abre el cauce hacia una nueva concepción de los derechos de autor, que por el momento está empezando a eclosionar de distintas maneras.

En nuestro país, según el artículo 10 de la ley de Propiedad Intelectual Nro. 11.723,

Cualquiera puede publicar con fines didácticos o científicos, comentarios, críticas o notas referentes a las obras intelectuales, incluyendo hasta mil palabras de obras literarias o científicas u ocho compases en las musicales y en todos los casos sólo las partes del texto indispensable a ese efecto.

Quedan comprendidas en esta disposición las obras docentes, de enseñanza, colecciones, antologías y otros semejantes.

Según se dice en Justiniano.com, un buscador jurídico argentino, la cita es,

(…) la mas corriente de las restricciones. Esta limitación permite en la facultad que tienen los autores de incorporar a su obra pasajes breves de obra con el propósito de hacer mas entendible la propia obra o para referirse a la opinión de otro autor.

Citar significa mencionar, y en estos términos se refiere a mencionar a otra obra y a su autor. Este derecho requiere que la cita sea fidedigna, es decir que transcriba la obra y mencione a su autor de manera que pueda ser consultada y por ello que se trate de una obra ya divulgada.

En consecuencia, es licito tomar parte de obras ajenas protegidas para realizar: a. Notas, b. criticas, c. comentarios.

Por otro lado, la licencia CC o Copyleft, como la que utilizamos aquí en este blog, tampoco exime al que cita de mencionar las fuentes. En todo caso, estamos hablando de una cualidad que va más allá de acuerdos o leyes: el uso del sentido común basado en una ética de trabajo.

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