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medio-ambiente

Proyecto de reciclaje y descarte de pilas en Santa Fe

Esta importante iniciativa establece la gestión integral de pilas en desuso, tanto en su tratamiento como en su clasificación y disposición final como residuos peligrosos. El proyecto de ley, que había perdido estado parlamentario en junio de este año, fue reingresado por la diputada Silvana Di Stefano.

Las pilas son, junto a los electrónicos, los residuos de mayor peligrosidad, según apuntó la legisladora.

La norma tiene como finalidad resguardar y preservar la salud humana, el ambiente y los recursos naturales de la contaminación generada por las pilas, además de propiciar su tratamiento, clasificación y el reciclado o la disposición final en lugares de eliminación de residuos peligrosos. También impulsa el uso de baterías recargables y concientizar sobre la importancia de su correcto descarte.

De este modo, los consumidores tendrán bajo su responsabilidad separar las baterías de los residuos sólidos domésticos para su entrega en puntos de recolección, y seguir las instrucciones de manejo seguro. Asimismo, surgen de la norma obligaciones para quienes las fabriquen o las vendan, quienes deberán elaborar y ejecutar programas de gestión de pilas en desuso, con la finalidad de reducir al mínimo su peligrosidad y de evitar su eliminación con los residuos urbanos, disponiendo envases recolectores en sus locales comerciales.

Según el sitio Ecología Verde, se estima que el tiempo de degradación de una pila está comprendido entre 500 y 1000 años. Una vez que estas empiezan a descomponerse primero se degrada la capa protectora que recubre todos los metales pesados que componen las pilas, y posteriormente estos metales se liberan, siendo muy tóxicos y peligrosos para el medio ambiente y todos los tipos de vida que forman parte de él. Algunos de los metales que se pueden encontrar en la composición de las pilas son el plomo, el cromo, el mercurio, el zinc, el arsénico, el cadmio, entre otros. El metal más contaminante es el mercurio.

Volviendo a la norma que nos ocupa, se establece que quedan alcanzadas por las disposiciones las pilas eléctricas de uso común (AA, AAA, AAAA, C, D, N, prismáticas 9V), y de tipo botón, tanto no recargables como recargables.

Bienvenida sea la iniciativa, que confiamos sea aprobada.

Fuente: Diario La Capital de Rosario
Más información en Ecología Verde 

Misión posible: las medallas de Tokio 2020 provienen del reciclado electrónico

Como comentáramos en la ocasión, abril de 2017 fue el punto de partida para una propuesta poco menos que revolucionaria: en aquel mes comenzaron a colocarse en edificios y comercios de electrónica en Japón, cajas de recolección para que las personas pudieran dejar allí sus dispositivos electrónicos obsoletos. Luego, con el metal recolectado de esos aparatos se confeccionaron las medallas para la competencia olímpica que está teniendo lugar en estos momentos en aquella ciudad.

Las cerca de 5.000 medallas que repartirán los Juegos Olímpicos de Tokio están hechas con material reciclado de dispositivos electrónicos como laptops, smartphones y máquinas fotográficas.

El proyecto permitió reunir casi 80 mil toneladas de descarte para ser recicladas y obtener el material necesario para diseñar las medallas de estos Juegos. De ese material se rescataron casi 30 kilogramos de oro, cerca de 3.500 kilos de plata y otros 2.200 de bronce, los tres metales con que están hechas las preseas para los tres primeros de cada competencia. También la antorcha olímpica fue confeccionada con aluminio reciclado y los podios, con plástico reutilizado.

Aun frente a la resistencia de muchos japoneses por lo inoportuno de la celebración de estos juegos en pandemia, la iniciativa tuvo éxito. Aunque sin alcanzar las cantidades esperadas, fue suficiente para cumplir con la meta propuesta.


Fuente: Telam

La falsa utopía del fracking

Los discursos de moda en los medios plantean a Vaca Muerta y la extracción de hidrocarburos no convencionales como el típico salvataje que tantas veces se anunció en la historia argentina.

Martín Alvarez Mullaly, integrante del Observatorio Petrolero Sur, cuenta el otro lado de la historia: empresas extractivas subsidiadas por el Estado, otras que se funden, costos enormes, destrucción, pocos beneficios reales para el país, y una estructura de producción que, en plan ya sea neoliberal o desarrollista, parece generadora más de problemas que de soluciones.

En el tema fracking, paradójicamente, no hay grietas. La mirada sobre el futuro energético.

La entrevista completa se puede escuchar haciendo clic AQUÍ.


Fuente (texto e imagen): LaVaca.org

 

Un robot para recoger la basura espacial

Representación artística de lo que podría llegar a suceder, de no hallar una pronta solución

El síndrome de Kessler o cascada de ablación es un escenario planteado por Donald J. Kessler, consultor de la NASA, según el cual el volumen de basura espacial en órbita baja terrestre sería tan alto que los objetos en órbita serían impactados con frecuencia por ella, generado así más basura y un mayor riesgo de otros impactos. 

Cuando un satélite deja de funcionar o ya no es necesario, quedan allí en su órbita. Esos satélites muertos o partes de ellos representan una amenaza. Evitar colisiones mediante maniobras evasivas consume combustible y tiempo, y esos objetos en órbita no pueden ser controlados desde la Tierra, por lo que no hay forma de prevenir una colisión.

A modo de ejemplo y según la NASA, un pequeño fragmento como una mancha de pintura de 1 cm viajando a 10 km/s puede provocar el mismo daño que un objeto de 250 kg a 100 km/h en la Tierra. Si en cambio, el tamaño del fragmento fuera de 10 cm, dicho proyectil tendría una fuerza aproximada de 7 kg de TNT. Una verdadera pesadilla.

Ante este panorama, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado un plan para atajar ese problema en crecimiento mediante la misión Clearspace-1, un consorcio entre Clearspace y la ESA.

El objetivo principal de ClearSpace-1 será un objeto de 100 kg dejado a unos 800 km sobre la Tierra por el lanzador Vega en el año 2013, relativamente ligero y fácil de capturar. Será capturado con cuatro brazos robóticos que lo arrastrarán fuera de la órbita de la Tierra, para finalmente terminar ardiendo ambos en la atmósfera.

El objetivo a futuro es crear un robot de limpieza permanente que pueda expulsar basura espacial a la atmósfera sin tener que desprenderse de la propia nave en cada operación de limpieza. Por el momento se trata de probar si el concepto funciona.


Fuentes:
Wikipedia
NASA Ciencia
Muy Interesante
Clearspace Today

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