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La película El Cosmonauta, un exitoso proyecto crowdfunding

El término crowdfunding hace referencia a la cooperación colectiva, atención y confianza de personas que colaboran y reúnen dinero, normalmente a través de Internet, para apoyar esfuerzos iniciados por otras personas u organizaciones.

“El Cosmonauta” es un largometraje producido por la española Riot Cinema Collective que plantea un nuevo modelo de financiación, producción y distribución, aprovechando en todas sus vertientes las herramientas de comunicación disponibles: Internet, redes sociales, comunidades y móviles.

Se habla de esta película como uno de los proyectos crowdfunding más exitosos de la historia, que hasta el momento consiguió el 57% del total del costo de la película, de la que ya concluyó la filmación para entrar en la etapa de posproducción.

La historia que se narra en “El Cosmonauta” comienza en 1967 con la llegada de Stas y Andrei, dos jóvenes amigos, a la recién construida Ciudad de la Estrellas, donde los primeros cosmonautas rusos se entrenan para ir al espacio, en una carrera contra reloj para batir a los americanos por la soberanía del espacio.

Los creadores del proyecto lo explican de este modo:

En definitiva, lo que buscamos es darle una vuelta a la manera en que hasta ahora se entendía el cine, marcado por los productores y distribuidores, para comenzar a entender el cine tal y como lo entiende el público, principal protagonista. Hemos buscado la manera de producir exactamente como queríamos hacerlo, con toda la libertad creativa posible, y de generar una serie de sinergias con nuestra audiencia mediante las cuales poder, antes que todo, escucharles, saber que quieren ver, cómo y cuando. Hemos buscado la forma de darles esos contenidos de la manera en que a nosotros nos habría gustado consumirlos. En darles la oportunidad de participar en aquellas cosas en las que a nosotros nos habría encantado. Y de animarles también a aportar su visión creativa sobre nuestras ideas. “El Cosmonauta” es un cambio de paradigma en la forma de entender como se financia, se produce y se distribuyen las películas. Un cambio en cómo se ven y se consumen. Un pequeño paso hacia un modelo mucho más creativo, más libre y completamente adaptado al espectador.

Se trata de una película de excelente factura, tal como lo demuestra el trailer oficial que vió la luz esta semana:

Sin lugar a dudas, se trata de toda una experiencia innovadora tanto por el tema que aborda como por la forma en que marca el rumbo de una manera novedosa de hacer cultura.

Más información en el sitio oficial de la película, en www.elcosmonauta.es

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El Imperio se deshace de su peor enemigo

«Obi-Wan Kenobi, cerebro de algunos de los más devastadores ataques contra el Imperio Galáctico y el hombre más perseguido de la Galaxia, fue muerto en un tiroteo con las fuerzas Imperiales cerca de Alderaan, anunció el domingo Darth Vader.»

Fuente: The Galactic Empire Times, citado por WTF?microsiervos.

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Finalmente, Hollywood se rinde a la virtualidad

No es seguramente la mejor solución ni la última que se encuentre, pero es un buen comienzo.

En el marco de la mayor feria internacional de electrónica de consumo, el Consumer Electronics Show (CES), los 5 pesos pesados de la industria: Fox, Paramount, Sony, Universal y Warner decidieron unirse y lanzar UltraViolet, nada menos que una plataforma virtual que venderá licencias de por vida para ver películas.

Muchos, ellos mismos, dirán que es por culpa de la piratería que se hizo necesaria esta solución. Otros diremos que simplemente se trata de una primera aproximación de los grandes proveedores de contenidos hacia una nueva cultura, una nueva forma en que los usuarios/consumidores/admiradores (úsese según corresponda) acceden (desean acceder) a la creación artística.

El hecho es que estos 5 monstruos sagrados anticiparon a los medios el lanzamiento de una plataforma para la distribución de películas por Internet. El dato preciso, según Clarin.com:

Fox, Paramount, Sony, Universal y Warner encabezan un consorcio de empresas tecnológicas y audiovisuales denominado Digital Entertainment Content Ecosystem (DECE), nacido para timonear la transición del sector del entretenimiento de los soportes físicos a la flexibilidad del mundo digital. La respuesta de Hollywood al desafío de Internet se llamará UltraViolet y verá la luz a mediados de este año, primero en Estados Unidos y después en Reino Unido y Canadá, sin que se sepa aún cuándo estará disponible en otros países. Más que películas o programas de televisión en sí mismos, esta plataforma venderá al usuario una serie de licencias que le darán derecho a ver de por vida los contenidos que adquiera, que estarán alojados en nube y serán accesibles desde dispositivos conectados a Internet. El comprador podrá además descargar las películas, almacenarlas en el soporte que desee y hacer copias sin costo adicional, si bien Ultraviolet solo autorizará un máximo de 12 dispositivos. Es decir, el usuario únicamente podrá disfrutar de su videoteca en los aparatos que dé de alta en el sistema.

La ausencia de otros grandes nombres del sector en el anuncio se debe a que no todos apoyan la iniciativa. Por ejemplo, Disney y Apple, socios en estas cuestiones, han decidido adoptar su propia solución: tienen un proyecto llamado Keychest, de características similares a UltraViolet.

Después de tratar durante años de tapar el sol con un dedo, negándose a despertar a los cambios de tendencias en el consumo, la industria del cine parece finalmente comenzar a ver que un cambio de estrategia es necesario. Claro, con la caida de las ventas del DVD y, a que negarlo, la descarga ilegal en internet, se hace imposible resistir los cambios necesarios en un multimillonario negocio que hace agua.

Por caso, las ventas de DVD en el 2010 disminuyeron un 16 por ciento en EE.UU. con respecto al año anterior, pero la venta de películas en internet creció un 17 por ciento. Sin embargo, los ingresos por la venta de Blu-ray aumentaron en un 53 por ciento, en lo que se insinúa como un síntoma de que a los espectadores les sigue gustando comprar cine enlatado.

Fuente: Clarin.com

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Computadoras en el cine

Transcribo lo que me acercó un alumno, que salió publicado en la revista Nueva el 28 de mayo pasado, sobre el uso de computadoras en las películas. Todo es tan maravilloso en ese mundo perfecto, pero vale la pena repasar lo que sucede como lo hace el autor de este texto (que según la publicación, es anónimo). Dice así:

Computadoras en el cine:

Los procesadores de palabras nunca muestran un cursor. No hace falta usar la barra espaciadora al escribir. Los personajes nunca cometen errores al escribir.

Los monitores tienen el tamaño de fuente en 25. Computadoras de alta tecnología, como las usadas por la NASA y la CIA, tienen interfaces gráficas sencillísimas de manejar.

Los que carecen de dicha interfaz, tienen interfaces increíblemente potentes basadas en el texto que pueden entender cualquier tipo de instrucción tecleada (generalmente en inglés).

Las líneas de comando permiten acceder a cualquier información deseada simplemente escribiendo frases tipo “acceder a los archivos secretos”.

Todas Ias computadoras están interconectadas en una red especial, que permite acceder a la información del server del villano, incluso cuando está apagado.

Las computadoras emiten un “beep” cada vez que se presiona una tecla o la pantalla cambia.

Las computadoras regulan la velocidad de aparición del texto para que se adapte al ritmo de lectura. Y algunas computadoras realmente avanzadas emulan el sonido de una vieja impresora matricial.

Todos los paneles de las computadoras se alimentan de miles de voltios y tienen explosivos debajo de sus carcasas. Un fallo se indica con un fogonazo luz, una nube de humo, chispas y una explosión que lanza a la gente hacia atrás.

Las personas que usan computadoras las apagan tranquilamente, sin preocuparse de salvar los datos.

Los hackers logran acceder a las computadoras más protegidas del planeta adivinando la contraseña en dos intentos.

Es posible ignorar el comando “Permission denied” simplemente usando la función “Override” (ver “Demolition man”).

Las computadoras necesitan solo 2 segundos para arrancar en lugar de los dos minutos que normalmente esperamos los mortales (o media hora, si se trata de sistemas que operan 24 horas los 365 días del año).

Cálculos complejos y cargas de datos se consiguen en menos de 3 segundos. Los módems transmiten aproximadamente a 2 Gb por segundo.

Cuando la planta de energía / depósito de misiles / server principal se recalienta, todos los paneles de control explotarán, poco antes de que lo haga el edificio.

Si uno está leyendo un archivo en una pantalla y alguien lo borra en su computadora, también desaparece de nuestra pantalla (ver “Peligro Inminente”).

Si un disco contiene información encriptada o confidencial, se le pedirá una contraseña apenas la introduzca en la disquetera.

Las computadoras pueden conectarse e interactuar sea cual fuere su fabricante o la galaxia donde fueron construidas (ver “Independence day”).

Los discos pueden usarse en cualquier computadora y el software es siempre compatible.

Cuanto mayor sea el grado de tecnología, mayor será en número de botones (ver “Aliens”).

Para usar cualquier sistema se debe ser un experto, ya que los únicos botones con alguna marca son los de autodestrucción.

Todas las computadoras, no importa su tamaño, tendrán animación tridimensional comparable a la realidad y capacidades foto-realistas en sus gráficos.

Las portátiles tienen una capacidad increíble, posibilitando la videoconferencia en tiempo real y la capacidad de cálculo de un Cray.

Cuando un personaje mira un monitor, la imagen es tan brillante que se pueden ver las letras en su rostro, pero el protector de pantalla no es necesario (ver “Alien” o “2001”).

Las búsquedas en Internet siempre dan lo buscado, por muy vagas que sean las palabras a buscar (Tom Cruise, en “Mission: Impossible” escribe “file” y “computer”, y sólo recibe 3 resultados).

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