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privacidad - 8. página

Cómo eliminar definitivamente una cuenta en Facebook

Y digo definitivamente, porque la opción visible es de desactivación y la cuenta no es eliminada aunque sigamos todos los pasos recomendados. Simplemente sale de la vista pero se puede recuperar en cualquier momento, ya que todo el contenido queda.

Esta opción no está disponible en el sitio de la red social, y si bien se toma 14 días para borrar todo el contenido -durante ese período se puede cancelar la eliminación-, según el mensaje que el usuario recibe al momento de llevar a cabo esta acción el contenido será completamente eliminado.

Pero con Facebook, ¿quién sabe?

Para acceder a la eliminación del perfil, deberán hacer clic AQUÍ. Por supuesto, recomendamos leer atentamente las indicaciones y ni siquiera acercarse si no desean borrar su cuenta.

Graciosos abstenerse: como es lógico, se debe ingresar como usuario para comenzar el proceso de eliminación.


Fuente: Kioskea

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Facebook, forzado a un acuerdo con la FTC por fallas en la seguridad

A raíz de ocho diferentes reclamos que la FTC (Federal Trade Commission, la Comisión de Comercio de los EE. UU.) hizo a Facebook por cuestiones relacionadas con incumplimientos de la empresa –“engaño a los consumidores, prometiendo la privacidad de sus datos, los que luego fueron hechos públicos” según la propia Comisión-, la red social más popular se vió forzada a un acuerdo en tal sentido, que fue anunciado por ambas partes hoy.

De este modo por ejemplo, Facebook no podrá aplicar los cambios referidos a la privacidad por defecto, sino que deberan contar con el consentimiento expreso de cada usuario.

Entre otros reclamos también se encuentran el referido a la falta de verificación de la seguridad de las aplicaciones de terceros, y la cuestión de que la empresa brinda información personal de los usuarios a las empresas de publicidad, cosa que había prometido que no haría.

Bajo el anunciado acuerdo, Facebook está:

  • Restringido de hacer distorsiones sobre la privacidad o seguridad de la información personal de los consumidores;
  • Obligado a obtener el consentimiento afirmativo expreso de los consumidores antes de realizar cambios que modifiquen sus preferencias de privacidad;
  • Obligado a prevenir que cualquier persona tenga acceso al material de un usuario luego de no más de 30 días de que el usuario haya eliminado su cuenta;
  • Obligado a establecer y mantener un programa de privacidad exhaustivo, diseñado para atacar riesgos de privacidad asociados al desarrollo y manejo de productos y servicios nuevos y existentes, y para proteger la privacidad y confidencialidad de la información de los consumidores; y
  • Obligado, dentro de los 180 días, y luego cada dos años por los próximos 20, a obtener la certificación de auditorías independientes y externas que satisfaga o exceda los requerimientos ordenados por la FTC, asegurando que la privacidad de la información de los consumidores esté protegida.

El incumplimiento de estás regulaciones implica una multa de 16 mil dólares por cada infracción, lo que multiplicado por cualquier porcentaje en una masa de usuarios de 800 millones da siempre un monto enorme, razón de más para que la empresa comience a tener cuidado de su cumplimiento. Si no es por conciencia, que sea por conveniencia.

Sin dudas es un avance. No sólo por la exigencia sino también por el seguimiento posterior, que espermos se cumpla.

Fuentes:
Fayerwayer
Boletín de la FTC

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Klout, o la invasión a la privacidad como excusa

Cuando eramos chicos, nuestros mayores siempre nos advertían sobre determinadas cuestiones de la vida o sobre la conveniencia o no a futuro de ciertas relaciones que se veían venir. Las consabidas frases “cuidado, que te vas a lastimar” de pequeñitos, o “Fulana -o Fulano- no me gusta, no es para vos” ya de grandes, son lugares comunes que todos recordamos con más o menos cariño y más o menos arrepentimiento. Lo que solíamos ver como una intromisión en nuestra vida era, la gran mayoría de las veces, un intento fundado en el aprecio, un esfuerzo por evitarnos el mal trago o el dolor a partir de la propia experiencia de vida del mayor que nos advertía.

A nivel social e histórico ha sucedido esto también en infinidad de ocasiones. Determinados hechos han tenido su previo llamado de atención que la mayoría, ya sea por cuestiones políticas, económicas o de otro tipo desoyeron en su momento, todos con consecuencias más o menos trágicas.

Como viviendo en un estado permanente de adolescencia tardía, en el plano de nuestra experiencia como usuarios en internet, me parece, estamos justamente recorriendo esta etapa de negación de las señales que van apareciendo; señales con forma de excusa, de aparente beneficio que algunos celebran y otros niegan, pero que todos estamos pagando en términos de invasión de nuestra privacidad, rumbo a un control de la información como nunca antes se ha visto.

Hablábamos ayer con Alejandro Tortolini sobre un artículo publicado en el New York Times, acerca de padres preocupados porque Klout crea en forma automática perfiles de sus hijos. Ante mi desconocimiento, Alejandro tuvo la amabilidad de explicarme que Klout es un servicio que mide la ‘influencia’ de las personas en las redes sociales. Empezó midiendo lo que un usuario hacía en Twitter -midiendo cantidad de seguidores, cantidad de ‘retuits’, etc- y después comenzó a agregar otras redes como LinkedIn y Facebook. Con esa información elabora el ‘indice Klout’, que nos dice que clase de protagonista somos en las redes sociales.

Como buen docente que es, me pasó el link de su propio perfil en Klout para que lo viera en funcionamiento, y para mi sorpresa descubro que, confirmando la denuncia de aquellos padres al periódico, Klout había creado automáticamente un perfil mio por el sólo hecho de tener un contacto de red asiduo con Alejandro y aparecer entre sus contactos. A su vez en mi perfil, creado a partir de mi actividad en Twitter, aparecen mis contactos más asiduos, y así hasta el infinito.

Todo un perfil creado con información tan parcial, recortada y subjetiva como puede ser la que se obtiene de mi participación en Twitter, y sin permiso.

Me temo que en esa mirada distraida, ingenua y rebelde de adolescente con que estamos viendo pasar estas cuestiones, no estamos advirtiendo que todas ellas están confluyendo hacia el mismo punto: la obtención de nuestra información personal. ¿Con qué fines? Eso está por verse, pero la historia de la humanidad no es alentadora en cuanto a sus buenos propósitos.

Somos gente grande con mirada de ‘a mi esto no me va a pasar’; adolescentes digitales que no nos damos cuenta de que la mercancía en intercambio en estas excusas de avanzada somos nosotros mismos.

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¿Qué tipo de internet queremos?

Como suele suceder con las conferencias TED, luego de escuchar al disertante las cosas tienen otra mirada, una que nos sacude lanzándonos a pensar en otro rumbo, otras posibilidades, otra comprensión.

Eli Pariser, director de MoveOn, un grupo estadounidense progresista y sin ánimo de lucro en defensa de las políticas sociales, es quién lanza el dasafío en este caso: la segmentación de la información para el usuario, basada en sus hábitos de uso de la red, termina aislándolo de lo global para permitirle recibir sólo lo que puede-quiere-debe saber.

Todo un desafío para los tiempos que corren, y un llamado a los que manejan los piolines de la red para que la información se sociabilice con un criterio ético. Y un llamado también a los usuarios, a pensar.

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Acusan a Facebook de vigilar a los usuarios, aun los borrados

Informa DiarioTi que Facebook enfrenta en Alemania acusaciones de vigilar las actividades de sus usuarios, incluso cuando estos han desactivado sus cuentas de esa red social.

Las autoridades alemanas de protección de datos han dirigido su atención hacia Facebook, por considerar que ha entregado información falsa sobre las cookies que instala en las computadoras de sus usuarios.

Las llamadas cookies en informática, son archivos que se instalan en la computadora del navegante y que habitualmente son usadas por los servidores web para diferenciar entre usuarios y actuar de diferente forma dependiendo de éstos. Para cada usuario de Facebook el sistema instala una serie de cookies, algunas de las cuales tiene una caducidad de dos años, incluso en aquellos casos que el usuario haya desactivado su cuenta. Esto implica, entre otras cosas, que Facebook puede reconocer al usuario si este visita un sitio web provisto del botón “Me gusta”, sin importar que éste no haya iniciado una sesión en Facebook.

Luego de una serie de pruebas, las mencionadas autoridades alemanas concluyeron que en Facebook han optado por no informar sobre el uso que hacen de las cookies, aduciendo que por cuestiones de seguridad necesitan reconocer a los usuarios incluso después que se han desconectado. Este argumento no resulta convincente para las autoridades, quienes indican además que Facebook crea perfiles de seguimiento de los usuarios, lo que infringe la ley de aquel país.

El informe elaborado por las autoridades alemanas con estas conclusiones, afirma además que las cookies de Facebook almacenan mucha más información sobre los usuarios que la necesaria para brindar sus servicios.

Fuente: DiarioTi

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Borrá todo lo que quieras, pero Facebook jamás olvidará

Esa es la conclusión a la que llega el artículo titulado “A List of Creepy Things Facebook Will Remember Forever” (algo así como “Una lista de cosas espeluznantes que Facebook recordará por siempre”), publicado hoy en Gawker y firmado por Ryan Tate. Según el autor, Facebook recuerda por siempre al menos a quienes eliminamos de nuestra lista de amigos y las invitaciones que respondimos. Pero también guarda la información de las computadoras que usamos y de quienes comparten esos equipos con nosotros.

El artículo basa estas afirmaciones en un caso citado por la revista Forbes, en el que dos ciudadanos europeos obtuvieron de Facebook (gracias a las leyes europeas, que garantizan el libre acceso a la información que las empresas guardan si los usuarios la solicitan) documentos conteniendo toda la información que la compañía almacena acerca de ellos. Uno de esos documentos tenía nada menos que 880 páginas.

Uno de estos informes, que registraba las actividades de una dama identificada como LB por Forbes, usuaria de FB desde el año 2007, contenía datos como estos:

  • El registro de todas las solicitudes de amistad rechazadas por LB.
  • El registro de más de 12 personas que LB había borrado como amigos.
  • Una lista de dispositivos desde los cuales LB seconectó a FB, más una lista de otros usuarios que ingresaron desde esos mismos dispositivos.
  • Un historial de mensajes y chats.

Estas son algunos de los registros que Facebook guarda de sus usuarios según el artículo en cuestión, que ilustra la gravedad del problema con una expresión bastante gráfica: “Facebook nos tiene agarrados de las pelotas”.

Lo dice gente que sabe.

Fuentes:
Gawker
Revista Forbes

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El gen del sentido común removido

Muchas personas parecen tener el gen del sentido común removido cuando saltan sobre una computadora en la tranquilidad de su casa y piensan que nadie está escuchando (sólo el planeta entero). Parece que esta cosa que llamamos “la web social” es tan nueva que nuestro desarrollo evolutivo no ha alcanzado a la tecnología y todavía estamos pensando en analógico, cuando debiera ser digital!

Parece que compartir en línea es aun tan nuevo y tan temprano en la etapa del desarrollo social digital de los seres humanos, que somos como niños pequeños antes de que tuviéramos todas nuestras células cerebrales alineadas en la secuencia correcta que proporciona capacidades de pensamiento lógico.

Es como cuando un niño se cubre los ojos y dice: “no me puedes ver”, porque ellos no pueden verte.

La frase, demoledora pero cargada de un sentido común a toda prueba, pertenece a Jeff Bullas, autor de Jeffbullas.com, un blog que contiene excelente información y consejos sobre social media y marketing online.

El artículo que analiza estas cuestiones tiene un título por demás elocuente: “11 formas de perder tu trabajo en Facebook”. Se trata de un breve compendio de 11 casos de personas que perdieron sus trabajos a causa de sus publicaciones en Facebook, de alli lo contundente de la mirada de Bullas sobre estas cuestiones.

Algunos de los casos son realmente asombrosos. Pero espere: estamos hablando de adultos. No pierda eso de vista.

  • Una profesora asociada de sociología en una Universidad de Pennsylvania (EE.UU.) escribió en su perfil: “¿Alguien sabe donde puedo encontrar un asesino a sueldo discreto? Sí, ha sido de esa clase de día”. Un mes después: “Tuvimos un buen día hoy. No quise matar a ningún estudiante”. La universidad, que encontró motivos para alarmarse en vista de los trágicos acontecimientos que se han dado en los colegios en los últimos años, le dió una licencia indefinida que finalmente duró sólo un mes.
  • Un oficial de policía de la ciudad de Atlanta fue dado de baja en diciembre pasado después de publicar información sobre su trabajo en Facebook. Contó, por ejemplo, sobre su cooperación con el FBI en un caso de drogas y que se sentía frustrado en el trabajo.
  • Otros casos: un enfermero publicó fotos de una persona que asistió, que se había suicidado; trece enfermeras de un hospital crearon un grupo racista; otra docente publicó fotos de viaje suyas, bebiendo; una joven escribió “mi jefe es un pervertido”, sin tener en cuenta que lo tenía entre sus amigos.

En todos estos casos, el resultado fue que perdieron o estuvieron a punto de perder sus trabajos por este tipo de publicaciones en sus perfiles de Facebook. Algunos son francamente infantiles; otros revisten una mayor gravedad; todos muestran una ausencia de criterios, de sentido común francamente asombrosa. Aunque, pensándolo bien, ya pocas cosas asombran en el reino de las redes sociales.

Sólo una cosa más: no descarguemos toda la artillería en los jovenes por sus imprudencias y errores mientras participan de las redes sociales. Todos estos casos involucran a adultos, así que hay mucho para reflexionar sobre nuestras actividades en esos espacios.

Fuente: Jeffbullas.com, en donde además se puede leer sobre los otros casos.

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