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Reinventando el olvido

Día de la Privacidad de la Información

Como cada 28 de enero desde 2007, hoy se celebra el Día de la Privacidad de la Información, con el fin de recordarnos nuestro derecho a la privacidad en línea. La Convención para la Protección de Individuos al Respecto del Procesamiento Automático de Información Personal fue firmada por el Consejo de Europa el 28 de enero de 1981, y de allí la elección de la fecha.

Algunos consejos para hacer valer este derecho:

  • Compruebe la configuración de sus perfiles en las redes sociales. Investigue, analice, decida quién, cómo, qué. Mucha información sobre su persona, sus hábitos, sus gustos son recolectados por las redes sociales. Ud. decida qué comparte.
  • Limpie las cookies de seguimiento.  Una gran cantidad de sitios que ud. visita están siguiendo sus movimientos en la red e informando de sus actividades a terceros. Su navegador cuenta con la opción de eliminarlas.
  • Piense antes de publicar. Cada pieza de contenido que publicamos brinda información, tanto evidente como oculta (los llamados “metadatos”). ¿Qué información estamos brindando con ese comentario, esa foto, esa entrada? No se trata de temer o censurarse, sino de estar atentos al momento de publicar y no poner en riesgo nuestra privacidad.

Haciendo clic aquí nuestros lectores encontrarán más entradas en este blog con consejos, recomendaciones y novedades referidas a esta problemática de la protección de la privacidad y la seguridad de nuestros datos personales. Confiamos en que serán de ayuda.

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Una precaria relación con la verdad

En Sobre la tiranía, un manual de autodefensa para navegar por los autoritarismos de la era de Trump, Timothy Snyder dedica varias páginas a las maneras sediciosas en que los ciudadanos nos hemos convertido en enemigos de nuestras democracias, millones de candidatos manchurianos que vamos minando, sin saberlo, todo lo que hace posible eso que llamamos convivencia. El libro es un memorando sobre la fragilidad de nuestros contratos sociales, siempre imperfectos, pero sus momentos más pertinentes llegan cuando discute la precaria relación que tenemos con la verdad.
Quizá sea un síntoma de nuestro tiempo descoyuntado el que sus consejos nos parezcan básicos: “Evite pronunciar las frases que pronuncia todo el mundo”. “Llegue a sus propias conclusiones”. “Responsabilícese de lo que comunica a los demás”. En algún momento cita a Hannah Arendt: “No importa cuán grande sea el tejido de falsedades que pueda ofrecer un mentiroso experimentado, nunca bastará, ni siquiera con la ayuda de ordenadores, para cubrir la inmensidad de los hechos”.
Pero dice Snyder: “La parte sobre los ordenadores ya no es verdad”. En cuanto a los hechos, ya casi cualquiera los puede cubrir.
Juan Gabriel Vásquez para elpais.com, en “Cuando el bulo eres tú. Nuestra falta de criterio alimenta las ‘fake news’”

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¿Anonimato en la red? Olvídalo

Aunque las empresas en internet afirmen que los datos personales se eliminan o se hacen anónimos, puede que esa promesa finalmente no se cumpla. 

Informa el periódico New York Times, que científicos del Colegio Imperial de Londres y la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica han desarrollado un algoritmo informático que puede identificar al 99,98 por ciento de los estadounidenses de entre casi cualquier conjunto de datos disponible con tan solo 15 atributos, como el género, el código postal o el estado civil. En el anuncio, hecho originalmente en la revista Nature Communications, aseguran además que el método permite volver a identificar a los individuos a partir de fragmentos de lo que supuestamente eran datos anónimos.

Puede que usted no lo sepa, estimado lector, pero la información que publicamos en internet se puede compartir y vender sin violar las leyes de privacidad en la mayoría de los países. La gente de marketing estará feliz de pagar por sus preferencias de citas, inclinaciones políticas o hábitos de compras, por ejemplo. Incluso los conjuntos de datos anónimos a menudo incluyen los llamados atributos, que son determinadas características de un individuo o de un hogar. Según informa la publicación mencionada, los datos de consumidores anónimos vendidos por la agencia de crédito Experian, a Alteryx, una firma de mercadotecnia, incluyó a 120 millones de estadounidenses y 248 atributos por hogar.

Si aún no termina de sorprenderse, hay más: los científicos publicaron su código de software en línea para que cualquiera lo use. Normalmente, cuando los científicos descubren una falla de seguridad alertan primero al proveedor o a la agencia que almacena los datos. Pero en este caso decidieron hacerlo público, según afirman, para que los proveedores de datos puedan asegurar los paquetes de datos futuros y evitar que las personas vuelvan a ser identificadas.

Esta no es la primera vez que se demuestra que los datos anónimos no son tan anónimos como se creía. En el año 2016 se logró identificar individuos a partir de los historiales de navegación web de tres millones de alemanes, datos que se habían comprado a un proveedor. Genetistas han demostrado que los individuos pueden identificarse en bases de datos de ADN supuestamente anónimas.


Fuente: New York Times
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FaceApp, o los riesgos a la privacidad como juego

Podríamos asegurar que con la aplicación FaceApp se confirma aquello que observamos desde hace tiempo: la mejor forma de viralizar los riesgos a la privacidad en internet es hacerlo como un juego. El humor, el juego y la curiosidad parecen ser -algunos estudios lo probarían- la manera más efectiva de lograr que una pieza de información se viralice. Ya sucedió tiempo atrás con #10YearChallenge y ahora se repite con FaceApp, que juega con todo eso y claro, lo logró.

FaceApp es una aplicación para celulares que manipula la fotografía de una persona para mostrar como luciría siendo anciano -añadir una sonrisa, cambiar el color de pelo o de sexo son otras funciones de la aplicación, aunque aquella es la que popularizó esta app-. Las principales reservas de los especialista en seguridad informática radican en el posible uso indebido de los miles de datos biométricos que recolecta el sistema. 

El humor permitió que algunos celebraran su buen estado o lamentaran el resultado de la manipulación de la imagen. Y como no podía faltar, rápidamente circularon memes con el filtro aplicado a famosos y políticos.

El creador de la aplicación, el ruso Yaroslav Goncharov, explicó que el sistema utiliza una forma de inteligencia artificial conocida como red neuronal para escanear el rostro y modificarlo según el filtro elegido.

Las preguntas que surgen entre aquellos más atentos a la seguridad en el ámbito digital, advierten sobre el trasfondo de aplicaciones como esta: ¿qué sucede con los miles de datos biométricos que recolecta el sistema?, ¿quién almacena esa información sensible que permite la identificación facial similar a la utilizada por las fuerzas de seguridad?

“El reconocimiento facial se está convirtiendo rápidamente en uno de los elementos clave de la identidad digital y, por lo tanto, las personas deberían considerar la posibilidad de proteger su imagen facial de la misma manera que deberían proteger otros elementos de su identidad, como su fecha de nacimiento, número de contribuyente y demás”, advirtió David Vaile, presidente de la Fundación Australiana de Privacidad.

Los medios no se quedaron atrás en hacer uso y ayudar a difundirla sin la menor referencia, en la mayoría de los casos, a los riesgos que su uso conlleva.

Internet no olvida. Deberíamos pensar antes de publicar, a fin de proteger como un bien preciado nuestra identidad digital.


Fuentes:
Página/12
40deFiebre.com
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El etiquetado de fotos en Facebook que reveló la caída del 3 de julio

Si bien no es nuevo, para muchos resultó sorprenderte descubrir el modo en que funciona el etiquetado de fotos de Facebook. La cosa fue así: la red social presentó inconvenientes -también lo hicieron Instagram y Whatsapp- a la hora de publicar fotos, las que mostraban una etiqueta -tal como se observa en la captura de pantalla de más arriba- en lugar de la imagen correspondiente.

Si bien no hay información oficial al respecto, algunos medios informan que el problema fue una falla en su red de entrega de contenidos, o content delivery network (CDN), lo que le impidió a los usuarios intercambiar su habitual volumen de memes y audios de entre 1 segundo y 5 minutos.

La tecnología de inteligencia artificial que usa Facebook para etiquetar las fotos desde el 2016, y que según la empresa sirve mejorar la accesibilidad de las personas con discapacidad mostraba, en vez de la imagen, palabras. Observar frases como “personas sonriendo”, “dos personas con gafas de sol” o palabras sueltas como “zapatos” o “reloj” generaron una gran inquietud con respecto al uso que Facebook hace de la valiosa información comercial que se recopila de este modo.

¿Las marcas, principales beneficiarios de nuestras fotos?


Fuente: ATV
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