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Reinventando el olvido

¿Qué es el Reglamento Europeo de Protección de Datos?

El Reglamento Europeo de Protección de Datos, ley sancionada por el parlamento europeo que entró en vigencia en mayo de 2016, hoy termina su período adaptativo. Se trata de la legislación relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento y circulación de sus datos personales. Las organizaciones y empresas deberán cumplirla a partir de ahora, a fin de evitar un daño a la reputación de las marcas involucradas y las multas consiguientes.

La legislación aplica a todas las empresas que procesan datos personales de residentes de la Unión Europea, independientemente de la ubicación de la empresa o donde se procese la información.

Las multas máximas aplicables, como por ejemplo por no tener suficiente consentimiento del cliente para procesar sus datos, pueden llegar hasta el 4% de la facturación global anual o 20 millones de Euros, lo que sea mayor.

Una de las más importantes modificaciones con respecto a la ley anterior, se da en las condiciones para el consentimiento: las empresas no podrán usar términos y condiciones ilegibles, y tampoco extensas descripciones de carácter legal. La solicitud de consentimiento debe darse de forma fácilmente comprensible y de fácil acceso, además que debe ser tan simple aceptarlo como retirarlo luego.

Con esta nueva ley, cualquier ciudadano tiene derecho a obtener su propia información solicitando una copia gratuita en formato electrónico, además de conocer dónde se están utilizando sus datos, y con qué objetivo. Podrá además exigir la eliminación de información personal cuando los datos ya no sean relevantes o las personas involucradas retiren el consentimiento, y que potenciales terceros involucrados también cesen el procesamiento o difusión.

Teniendo en cuenta los esfuerzos de muchos años, tanto de instituciones y particulares -me permito incluirnos- en pos de lograr una internet más segura, sin duda es esta una muy buena noticia.


Fuente: EnvíaloSimple

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Habermas y el efecto fragmentador de internet

Desde Heinrich Heine, la figura histórica del intelectual ha ganado altura de la mano de la esfera pública liberal en su configuración clásica. Sin embargo, esta vive de unos supuestos culturales y sociales inverosímiles, principalmente de la existencia de un periodismo despierto, con unos medios de referencia y una prensa de masas capaz de dirigir el interés de la gran mayoría de la ciudadanía hacia temas relevantes para la formación de opinión política. Y también de la existencia de una población lectora que se interesa por la política y tiene un buen nivel educativo, acostumbrada al conflictivo proceso de formación de opinión, que saca tiempo para leer prensa independiente de calidad. Hoy en día, esta infraestructura ya no está intacta. Si acaso, que yo sepa, se mantiene en países como España, Francia y Alemania. Pero también en ellos el efecto fragmentador de Internet ha desplazado el papel de los medios de comunicación tradicionales, en todo caso entre las nuevas generaciones. Antes de que entrasen en juego estas tendencias centrífugas y atomizadoras de los nuevos medios, la desintegración de la esfera ciudadana ya había empezado con la mercantilización de la atención pública. Estados Unidos y su dominio exclusivo de la televisión privada es un ejemplo espeluzante. Ahora, los nuevos medios de comunicación practican una modalidad mucho más insidiosa de mercantilización. En ella, el objetivo no es directamente la atención de los consumidores, sino la explotación económica del perfil privado de los usuarios. Se roban los datos de los clientes sin su conocimiento para poder manipularlos mejor, a veces incluso con fines políticos perversos, como acabamos de saber a través del escándalo de Facebook.
Jürgen Habermas, filósofo.

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Una cucharada de su propia medicina para el bueno de Mark

El fundador de la red social Facebook, Mark Zuckerberg, ha comparecido esta semana ante el Congreso de los EE.UU. para dar explicaciones sobre la filtración masiva de datos que afectó a millones de usuarios de esa red social, información que, se supo, cayó en manos de la empresa Cambridge Analytica, afectando los resultados de la elección que colocó a Trump en la Casa Banca y definió el referéndum sobre el denominado Brexit.

En el video a continuación, un momento del largo interrogatorio de casi 5 horas en el que un legislador confronta al empresario con sus propias contradicciones.

Una cucharada de tu propia medicina, Mark…


Fuente: El HuffPost España

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Algunas claves para entender el escándalo Trump-Cambridge Analytica-Facebook

La red social Facebook ha sido denunciada por usuarios y expertos en reiteradas ocasiones por sus “experimentos sociales” que, aunque sean justificados por la empresa como “estudios académicos”, han despertado sospechas por la manipulación a la que someten a los usuarios, muchas veces sin su consentimiento.

Pero esta vez el escándalo la envuelve en una tormenta sin precedentes: una investigación demuestra que habría sido utilizada por Cambridge Analytica, una compañía de análisis de datos, para recolectar datos sin autorización de 50 millones de usuarios con el fin de elaborar campañas personalizadas para influir en los votantes durante la campaña electoral de Donald Trump.

Facebook asegura en su defensa, que la recolección y análisis de datos no fue por una brecha de seguridad con robo de datos, sino que fue una elaborada estrategia a partir de un software utilizado con fines académicos que luego fue utilizado por Cambridge Analytica.

El sistema electoral por sufragio indirecto con que se elige al presidente de los EE.UU. hizo el resto. Trump no necesitó ganar en las urnas -de hecho, habría perdido por cerca de tres millones de votos- sino por haber logrado la cantidad de electores necesaria en estados clave.

El siguiente documental -un extracto del original, titulado “Juego sucio – Cómo ganó Trump las elecciones”, que puede verse completo haciendo clic aquí explica los detalles de la maniobra que entronó al mediático empresario como el 45to. presidente de los EE.UU.

El resto es -y será- historia.


El documental completo puede verse en https://www.youtube.com/watch?v=iFYJ6KKjvqg
Lecturas recomendadas:
“4 claves para entender el escándalo político de Cambridge Analytica y Facebook”.
Crisis en Facebook: cómo proteger tus datos en la red social.
“El experimento de facebook”.

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Qué es la ‘minería de datos’, un riesgo para la privacidad que sufrimos todos

En un mundo en el que donde casi todo está basado en el consumo, hasta el mínimo gesto puede convertirse en algo comercializable. Y en él, nuestras fotos publicadas en las redes sociales son una inagotable fuente de datos personales.

Este es el asunto que cubre con gran precisión y mucha información el artículo firmado por Quena Strauss para la publicación en línea Para Ti, para el que tuve el gusto de aportar algunas impresiones.

Los motores de análisis de datos que utilizan los expertos de marketing reparan en las expresiones faciales de quienes aparecen en las fotos. Con el motor de búsqueda adecuado, pueden saber cuándo, dónde y quiénes optan por determinado producto a fin de hacer crecer un negocio.

El artículo completo puede leerse haciendo clic AQUÍ.

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Riesgos y consideraciones a tener en cuenta al publicar fotos en internet

En mi primera columna en el programa “El Circo de la Vida”, hablamos sobre la publicación de fotos en internet, en particular las de niños y adolescentes. Las fotos cuentan mucho sobre nosotros y nuestros hábitos. Cuáles son los riesgos y qué precauciones debemos tomar para no poner en juego nuestra privacidad.

Muchas gracias a Pablo Pallares y equipo, por el espacio en la emisión de los martes a las 19hs. por FM POP Rosario 96.1 MHz.


Lecturas mencionadas en la columna:
Análisis del artículo de La Vanguardia.
Cómo borrar definitivamente un perfil del Facebook.

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La sobreexposición del menor a las redes sociales podría considerarse desprotección paterna

Tratando la cuestión de la privacidad y seguridad en internet, en nuestras charlas y talleres con docentes, padres y aun con los propios chicos, el tema de la publicación de las fotos de menores es uno recurrente.

Por nuestra parte, una constante es brindar una serie de consejos y recomendaciones al respecto -algunos de ellos se pueden leer siguiendo este vínculo, pero siempre insistimos en la oportunidad y pertinencia de ello: ¿hace falta publicar esa foto? ¿no compromete de algún modo al niño y su familia?

Pero hay una más importante, que raras veces surge y que es justamente el motivo de esta entrada: ¿está de acuerdo el niño con que la foto sea publicada? Usted pensará, lógicamente, que con bebés y niños pequeños esta última pregunta no aplica, pero sin dudas es una que los padres mismos deberían hacerse: “¿qué consecuencias puede tener la publicación de esa foto en el futuro de mi bebé?”

En un artículo publicado en el medio online LaVanguardia.com, titulado “El motivo por el que no debes subir fotos de tus hijos a las redes no es el que crees”,  la psicóloga infantil Silvia Álava considera esta cuestión de un modo que no deja lugar a dudas, afirmando que “la vida privada del niño es del niño, no de sus padres”. Muy claro: los padres deberían considerar el resguardo tanto de la seguridad como de la privacidad de sus niños al momento de publicar una foto, asumiendo en todo momento que es un derecho del propio niño que los padres deberían respetar. Después de todo, esa foto que alegremente publican hoy podría afectar de algún modo el futuro de ese niño, porque internet no olvida. Esas fotos estarán allí por siempre, aun después de borrarlas.

Si tenemos en cuenta la antigüedad de las redes sociales digitales y otras plataformas de publicación de contenidos -Facebook cumple catorce años; Twitter, once; You Tube, trece, por nombrar las más populares-  el niño que aparece en aquella foto en los inicios de Facebook ahora es un adolescente o joven siguiendo una carrera o iniciándose en su primer trabajo. Pensando en esto, ya no parecen tan graciosas aquellas fotos de sus travesuras, de su llanto o del torpe movimiento de sus primeros pasos.

Hoy en día, el crecimiento abrumador de la cantidad de usuarios de las redes sociales ha multiplicado exponencialmente las posibilidades de acceso a los videos e imágenes de menores que, seguramente sin ninguna mala intención, un padre pudiera haber compartido sin considerar que estaba vulnerando su derecho a la intimidad.

Pero una realidad es que los jóvenes son cada vez más conscientes de los derechos que tienen, y el derecho a la privacidad no es la excepción. “Hay que pensar si al niño le gustará aparecer vestido de indio en las redes sociales”, afirma el presidente de la sección de infancia y adolescencia del Col·legi D’Advocacia de Barcelona, España, Javier Puigdollers, citado en el artículo mencionado más arriba.

La situación llega a extremos impensados, le aseguro.

Algunos ejemplos referidos en el artículo de LaVanguardia.com:  una joven austriaca de 18 años, en 2016 demandó a sus padres por compartir más de 500 fotos suyas en Facebook sin su consentimiento. Un niño de 13 años canadiense, interpuso una querella contra sus progenitores por colgar fotos que, dice, “arruinan su reputación”. Son casos extremos, claro, y seguramente tienen un trasfondo mucho más complejo del que podríamos analizar en este espacio, pero son sin dudas una señal de que algo estamos haciendo mal. 

Algunos países están tomando nota de esto: en Francia, el Estado puede sancionar a los padres que compartan fotos de sus hijos en las redes sociales con multas de hasta 45.000 euros o un año de prisión.

Pero más allá de las cuestiones legales, consideramos que se trata, al decir de Fernando Peirone, de un fenómeno social antes que tecnológico, y que debe abordarse educando en el uso de estos sistemas y sus riesgos.  Y sobre todo, debe  primar el sentido común: qué, cómo y cuándo publicar son decisiones que deben ser tomadas en base a la privacidad del niño y lo que se muestra. Usted seguramente está muy orgulloso de los logros y travesuras de su hijo, pero recuerde que él no es usted: tiene sus propios derechos, el derecho a la privacidad incluido.


Fuente: LaVanguardia.com
Foto: 2x4therapist.com

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