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Renunció Steve Jobs: ¿el fin de una era?

La noticia desbordó las redes sociales, los sitios de tecnología y hasta The Wall Street Journal en minutos: Steve Jobs renunció su puesto como CEO de Apple.

Steve Jobs anunció hoy que deja su puesto de consejero delegado en Apple porque, según asegura en un escueto parte de prensa, llego el día en el que ya no puede cumplir con sus obligaciones. Manifiesta en el documento, además, su deseo de mantener un puesto en el consejo de administración de la Apple y sugiere como sucesor a Tim Cook, el ejecutivo de la empresa que ya venía reemplazando a Jobs durante sus períodos de ausencia por su enfermedad.

Este es el texto completo del parte de prensa:

COMUNICADO DE PRENSA: Carta de Steve Jobs

24 de agosto 2011 – A la Junta de Directores de Apple y a la Comunidad de Apple:

Siempre he dicho que si alguna vez llegara el día en que ya no pueda cumplir con mis funciones y expectativas como CEO de Apple, yo sería el primero en hacerselos saber. Por desgracia, ese día ha llegado.

Por la presente, renuncio como CEO de Apple. Me gustaría servir, si el Consejo lo considera oportuno, como Presidente de la Junta, director y empleado de Apple.

En cuanto a mi sucesor, recomiendo que llevemos a cabo nuestro plan de sucesión y se nombre a Tim Cook como presidente ejecutivo de Apple.

Creo que días más brillantes e innovadores de Apple están por delante. Y espero ver y contribuir a su éxito en un nuevo rol.

He hecho algunos de los mejores amigos de mi vida en Apple, y les agradezco a todos por los muchos años teniendo la posibilidad de trabajar a su lado.

“El Consejo tiene confianza plena en que Tim es la persona correcta para ser nuestro próximo CEO”, afirmó hoy Art Levinson, miembro del Consejo de Apple.

Si bien no se atribuye el cambio al tema de su salud, Jobs estuvo con una licencia desde el 17 de enero por motivos médicos que no se dieron a conocer.

Fuentes:
The Wall Street Journal
Microsiervos

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Sobre transplantes y renuncias

La ley vigente en la Argentina sobre la delicada cuestión de los transplantes obliga a la confidencialidad sobre el nombre de los eventuales donantes y receptores en dichos casos. Sin embargo, en un arranque de honestidad brutal, el director del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), Armando Perichón, contó a la prensa el fin de semana que el popular cantante Sandro deberá ser sometido a un transplante combinado de corazón y pulmones a causa de su enfisema pulmonar cónico, causado por el tabaquismo.

El destacado médico reveló que el artista se encuentra en lista de espera, algo que el propio Sandro reconoció, aunque muy molesto porque consideró que su privacidad fue violada al ser revelado el secreto.

El médico dijo además que el transplante al que debe ser sometido Sandro “fue uno de los primeros que se hizo en Argentina y aquí hay una gran experiencia”, destacando así la enorme capacidad de nuestros médicos, supongo que para tranquilidad del propio Sandro y sus allegados. Enterado del enojo del cantante, el médico renunció a su cargo. Aunque adujo “motivos personales”, la prensa destaca que fué la queja de Sandro lo que motivó su decisión.

En tiempos en que represores condenados se pasean libremente, en que conciudadanos se arrogan el derecho de impedirnos ejercer los nuestros, en que ciertos políticos acumulan riquezas de origen dudoso sin moverle un pelo a la justicia, en que el humo nos asfixia porque a unos pocos les conviene destruir mediante el fuego -ejemplos estos entre otros muchos, del particular sentido de la justicia que tienen algunos en nuestro país-, que alguien renuncie por amor propio, por vergüenza, por no haber honrado la ética, es un hecho asombroso.

Que lamentable es el hecho de que esto nos asombre.

¿Actuó mal el médico? Si, actuó mal. Vaya uno a saber las causas. Pero hay que revalorar estos pequeños actos de honra y valor, en el que alguien se equivoca, lo reconoce y actúa conforme a lo que la ética manda.

Sin lugar a dudas, una mosca blanca entre tanta porquería.

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