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¿Anonimato en la red? Olvídalo

Aunque las empresas en internet afirmen que los datos personales se eliminan o se hacen anónimos, puede que esa promesa finalmente no se cumpla. 

Informa el periódico New York Times, que científicos del Colegio Imperial de Londres y la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica han desarrollado un algoritmo informático que puede identificar al 99,98 por ciento de los estadounidenses de entre casi cualquier conjunto de datos disponible con tan solo 15 atributos, como el género, el código postal o el estado civil. En el anuncio, hecho originalmente en la revista Nature Communications, aseguran además que el método permite volver a identificar a los individuos a partir de fragmentos de lo que supuestamente eran datos anónimos.

Puede que usted no lo sepa, estimado lector, pero la información que publicamos en internet se puede compartir y vender sin violar las leyes de privacidad en la mayoría de los países. La gente de marketing estará feliz de pagar por sus preferencias de citas, inclinaciones políticas o hábitos de compras, por ejemplo. Incluso los conjuntos de datos anónimos a menudo incluyen los llamados atributos, que son determinadas características de un individuo o de un hogar. Según informa la publicación mencionada, los datos de consumidores anónimos vendidos por la agencia de crédito Experian, a Alteryx, una firma de mercadotecnia, incluyó a 120 millones de estadounidenses y 248 atributos por hogar.

Si aún no termina de sorprenderse, hay más: los científicos publicaron su código de software en línea para que cualquiera lo use. Normalmente, cuando los científicos descubren una falla de seguridad alertan primero al proveedor o a la agencia que almacena los datos. Pero en este caso decidieron hacerlo público, según afirman, para que los proveedores de datos puedan asegurar los paquetes de datos futuros y evitar que las personas vuelvan a ser identificadas.

Esta no es la primera vez que se demuestra que los datos anónimos no son tan anónimos como se creía. En el año 2016 se logró identificar individuos a partir de los historiales de navegación web de tres millones de alemanes, datos que se habían comprado a un proveedor. Genetistas han demostrado que los individuos pueden identificarse en bases de datos de ADN supuestamente anónimas.


Fuente: New York Times
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FaceApp, o los riesgos a la privacidad como juego

Podríamos asegurar que con la aplicación FaceApp se confirma aquello que observamos desde hace tiempo: la mejor forma de viralizar los riesgos a la privacidad en internet es hacerlo como un juego. El humor, el juego y la curiosidad parecen ser -algunos estudios lo probarían- la manera más efectiva de lograr que una pieza de información se viralice. Ya sucedió tiempo atrás con #10YearChallenge y ahora se repite con FaceApp, que juega con todo eso y claro, lo logró.

FaceApp es una aplicación para celulares que manipula la fotografía de una persona para mostrar como luciría siendo anciano -añadir una sonrisa, cambiar el color de pelo o de sexo son otras funciones de la aplicación, aunque aquella es la que popularizó esta app-. Las principales reservas de los especialista en seguridad informática radican en el posible uso indebido de los miles de datos biométricos que recolecta el sistema. 

El humor permitió que algunos celebraran su buen estado o lamentaran el resultado de la manipulación de la imagen. Y como no podía faltar, rápidamente circularon memes con el filtro aplicado a famosos y políticos.

El creador de la aplicación, el ruso Yaroslav Goncharov, explicó que el sistema utiliza una forma de inteligencia artificial conocida como red neuronal para escanear el rostro y modificarlo según el filtro elegido.

Las preguntas que surgen entre aquellos más atentos a la seguridad en el ámbito digital, advierten sobre el trasfondo de aplicaciones como esta: ¿qué sucede con los miles de datos biométricos que recolecta el sistema?, ¿quién almacena esa información sensible que permite la identificación facial similar a la utilizada por las fuerzas de seguridad?

“El reconocimiento facial se está convirtiendo rápidamente en uno de los elementos clave de la identidad digital y, por lo tanto, las personas deberían considerar la posibilidad de proteger su imagen facial de la misma manera que deberían proteger otros elementos de su identidad, como su fecha de nacimiento, número de contribuyente y demás”, advirtió David Vaile, presidente de la Fundación Australiana de Privacidad.

Los medios no se quedaron atrás en hacer uso y ayudar a difundirla sin la menor referencia, en la mayoría de los casos, a los riesgos que su uso conlleva.

Internet no olvida. Deberíamos pensar antes de publicar, a fin de proteger como un bien preciado nuestra identidad digital.


Fuentes:
Página/12
40deFiebre.com
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Google está en todas partes

Google está en todas partes: tiene anuncios que te monitorizan en las webs que visitas (DoubleClick), está en tu bolsillo (Android), sabe dónde vas (Google Maps), sabe de lo que hablas (Gmail). Al final todo esto se usa para ofrecer mejores resultados de búsqueda, pero también supone que están recopilando un enorme perfil de comportamiento y que tienen que almacenar en algún lado. Google es libre de hacer esto. Mucha gente proporciona esa información voluntariamente sin saberlo. Pero a mucha gente también le molesta y quizá estaría dispuesta a tener más privacidad y resultados de búsqueda un poco peores.
Dmitry Gerasimenko, fundador de Ahrefs, para Xataka

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Google+ y un adiós anunciado

Como usuario de la red social Google+ -confieso que fui uno al que nunca convenció-, recibí el siguiente correo de la empresa del buscador más famoso -que todos sus usuarios están recibiendo por estos días-, del que extraigo algunos párrafos:

Te enviamos este correo electrónico porque tienes una cuenta para consumidores (personal) de Google+ o administras una página de este producto. En diciembre de 2018, anunciamos nuestra decisión de cerrar Google+ para consumidores en abril de 2019 debido al poco uso y a los desafíos que supone mantener un producto exitoso que cumpla con las expectativas de los usuarios (…) El 2 de abril, tu cuenta y todas las páginas de Google+ que creaste dejarán de funcionar, y comenzaremos a borrar el contenido de las cuentas de Google+. Además, se borrarán las fotos y los videos de Google+ que se encuentran en tu Archivo de álbumes y tus páginas de Google+. Puedes descargar y guardar tu contenido, pero asegúrate de hacerlo antes de abril. Ten en cuenta que no se borrarán las fotos ni los videos que tengan copias de seguridad en Google Fotos.(…) De parte de todo el equipo de Google+, te damos las gracias por hacer de Google+ un lugar muy especial. Estamos agradecidos por el talentoso grupo de artistas, creadores de comunidades y líderes intelectuales que hicieron de Google+ su espacio personal. Sin tu pasión y compromiso, no habría sido lo mismo.

Pero lo cierto es que la decisión de adelantar el cierre definitivo para abril de 2019 -la fecha original era agosto- se debe a que detectaron un nuevo fallo de seguridad que expuso información privada de 52,5 millones de internautas, como indicó el vicepresidente de gestión de producto de Google, David Thacker:

Con el hallazgo de este nuevo error de software, hemos decidido acelerar la clausura de Google+ (…) Pese a que reconocemos que hay implicaciones para los desarrolladores, queremos garantizar la protección de nuestros usuarios. Hemos empezado el proceso de notificar a los afectados por el fallo.

Los datos personales de los 52,5 millones de usuarios que quedaron expuestos por error fueron sus nombres, direcciones de correo electrónico, empleo y edad. Demoraron seis días en hallar y resolver el error. Demasiado tiempo.

Si bien las dudas sobre la continuidad del servicio crecieron enormemente con la salida hace algunos años de Vic Gundotra, otrora peso pesado responsable de la red social, lo cierto es que desde que fuera lanzada en 2011 jamás llegó a cumplir su objetivo original de opacar a Facebook.


Fuente:
– Comunicación de Google a los usuarios
ABC Redes
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#10yearchallenge: como toda viralización es un riesgo, y los medios lo alientan

Crédito de la captura de pantalla: @JoyCfTw

La instantánea viralización del hashtag #10yearchallenge -que invita a los usuarios de las redes sociales a compartir imágenes comparando una foto personal de 2009 con otra de 2019- activó las alarmas sobre los riesgos que ello implica: este tipo de experimentos puede ser una mina de oro para entrenar sistemas de reconocimiento facial.

Kate O’Neill, editora de Wired, dio el alerta en un artículo explicando como este tipo de publicaciones en las redes sociales podrían tener un objetivo diferente al esperado: todas esas fotos son una sencilla forma de entrenar esos sistemas. 

Facebook, Twitter, Microsoft e Instagram, por tomar algunos ejemplos, bien podrían usar esas fotos para entrenarlos. Si bien no existen pruebas de que esas fotos se hayan usado para ese propósito, lo cierto es que están experimentando con algoritmos para tal fin. Los últimos escándalos afectando la privacidad de los usuarios de Facebook, por caso, no hacen mucho para despejar aquellas sospechas. Se debe tener en cuenta que ellos ya usan el reconocimiento facial para reconocernos en las fotos que se publican, aunque usen la repetida letanía de “no compartimos ni almacenamos imágenes o información personal identificable”. Casi un acto de fe de nuestra parte.

Por eso no es de extrañarse que Facebook haya lanzado un comunicado oficial sobre el tema. Aclaran en él que se trata de un meme generado por usuarios que se volvió viral por sí solo y que ellos no lo iniciaron. Y ofrecen la posibilidad de activar o desactivar el reconocimiento facial en cualquier momento.

Más allá de estas consideraciones, creemos necesario destacar la participación de los medios en esta mecánica de la viralización. Como se observa en la imagen de más arriba -de un medio en particular, pero por supuesto no el único-, muchos de ellos se han dedicado a difundir el tema,  la mayoría de las veces en tono humorístico pero sin alertar sobre los riesgos que implica: que un inocente juego puede esconder mucho más de lo que se ve a simple vista. Nada menos que un riesgo para nuestra privacidad. 


Fuente: Xataca
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