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TICs

La irrupción de las nuevas tecnologías desafía a la escuela

El artículo publicado en la edición de hoy de La Nación, titulado Pizarrones contra celulares, una batalla absurda, renueva el desafío e impulsa a un debate que venimos proponiendo desde hace tiempo en este espacio: qué sucede con los chicos y el celular en la escuela.

Hemos planteado en reiteradas ocasiones la necesidad de resolver las contradicciones y de establecer acuerdos en cuanto al uso de las nuevas tecnologías en el aula. La resistencia del sistema fue vencida: ya se metieron de prepo en lo cotidiano y, sin dudarlo, en la escuela. Porque claro, que es la escuela sino el reflejo de la vida como un todo. No solo de lo que pasa entre sus paredes.

El artículo completo, para el que pudimos hacer nuestro aporte -¡gracias una vez más, Fernanda!-, se puede leer haciendo clic aquí.


Otras referencias en este blog al tema en cuestión:
La diferencia conceptual entre un alumno escolarizado y el alfabetizado
Usar la tecnología como extensión de las capacidades cognitivas
Una aproximación al pensamiento de la autora de “Una mirada al mundo de los chicos y las pantallas”, Roxana Morduchowicz
Las tecnologías en la escuela necesitan de contenidos, no de modas

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La innovación no es como la pintan

¿Y si para mejorar las habilidades de lectoescritura debemos volver a las lecturas diarias en el aula, a la medición de velocidades lectoras y a un aumento de las pruebas de comprensión lectora? ¿Por qué en lugar de buscar una app que nos solucione el problema no volvemos a lo que les funcionaba a muchos maestros? No es moderno decir lo anterior pero… a pintar uno disfruta y aprende más pringándose con témperas que haciendo diseños con el iPad. Bueno, eso hasta que les introducimos de forma subrepticiamente la necesidad de estar pegados a una pantalla. ¿Es malo usar pantallas para el aprendizaje? Claro que no. El problema es dotarlas de una falsa necesidad y ver si realmente no estamos perdiendo el tiempo haciendo ciertas cosas que, al final, pueden hacerse a mano de manera mucho más sencilla. La innovación de los pequeños detalles. La innovación como respuesta a un mal concepto de innovación que nos llevan vendiendo demasiado tiempo.
Jordi Martí, en ‘¿Y si lo más innovador en educación fuera no innovar?’

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¿Quién gana y quién pierde con la automatización?

Semanas atrás nos referíamos en este espacio al proyecto presentado en la Comisión Europea proponiendo las seis leyes de la robótica, una especie de remedo de las 3 leyes de Asimov que revela hasta que punto el tema dejó de ser producto de la ciencia ficción desde hace mucho tiempo, para convertirse en un debate de profundas implicancias y con resultado imprevisible.

Uno de los puntos más controvertidos de la propuesta europea, decíamos en aquel artículo, es que de aprobarse los robots deberán pagar impuestos como una forma de reducir el impacto social del desempleo provocado justamente por su uso.

En medio de todo este debate, no deja de sorprender que el propio Bill Gates haya propuesto algo parecido hace un par de semanas: en un articulo publicado por BBC Mundo, el multimillonario fundador de Microsoft sugirió que parte del financiamiento de las nuevas actividades realizadas por robots  -reemplazando al operador o empleado humano- podría proceder de los impuestos sobre las ganancias generadas por el ahorro en pago de mano de obra derivado de la automatización.

Las palabras de Gates despertaron curiosidad e interés, no sólo por ser él mismo parte fundante de la industria que habilitó un avance sin precedentes en el área, sino además por su mirada del otro lado del mostrador: algunos economistas afirman que la automatización barata ya desvió los ingresos de los trabajadores hacia los propietarios de las empresas. 

La discusión sobre la diferencia entre la máquina que complementa al hombre y la que lo reemplaza marcó el origen mismo de la Revolución Industrial con el movimiento ludita, una breve pero violenta revolución encabezada por artesanos ingleses en el siglo XIX que protestaban contra las nuevas máquinas -el telar industrial y la máquina de hilar. Ellos se sabían amenazados por esas tecnologías que reemplazaban a los artesanos con trabajadores menos calificados y de salarios más bajos, dejándolos sin trabajo.

Esta discusión se continuó a través de las épocas, centralmente desde el punto de vista del trabajador. Dudas cuasi filosóficas tales como si la máquina reemplazará al hombre o qué hacer con la mano de obra desempleada por la automatización ocultaron un debate que, sospechamos, es hacia donde apuntan los economistas: cada centavo que se ahorra de pagarle al trabajador humano queda ahora en el bolsillo del empresario. Un reparto más justo se hace necesario.

Gates sugiere a los gobiernos que eleven los impuestos y reduzcan la velocidad de la automatización, de modo que pueda gestionarse el proceso desplazamiento de trabajadores en un amplio rango de empleos. El impuesto a los robots permitiría financiar, dice, el entrenamiento de las personas desplazadas por la automatización para empleos en los cuales los seres humanos son especialmente aptos, como el cuidado de los ancianos o la educación de los niños.

En respuesta a esto, algunas compañías tecnológicas sugieren que sean los consumidores y no las empresas las que paguen ese impuesto, ya que el costo de los productos fabricados por los robots es menor. Siempre y cuando, añadiríamos nosotros, los empresarios ajusten los precios a valores que realmente reflejen ese cambio tecnológico. En tiempos en que, por usar un ejemplo, el petróleo baja y el combustible sigue subiendo, se hace difícil confiar en semejante gesto de su parte.

Varios especialistas están trabajando en propuestas superadoras a la idea del impuesto, que anticipan podría perjudicar la automatización al frenar la innovación. Una de esas propuestas es que el Estado baje los impuestos a los trabajadores humanos y redistribuya mejor los ingresos de los robots.

Mientras tanto, los que pierden en este juego parecen ser siempre los mismos. Y los que ganan, también.


Fuentes: Suplemento Economía de Clarín – BBC Mundo
Imagen: Media Telecom

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Reconocer y resistir

La promesa de Amazon [de eliminar todo tipo de intermediación] se basa en dos estrategias retóricas que aman los solucionistas. La primera es la del “discurso de la innovación”, que consiste en tratar a la innovación en general como buena en sí misma, más allá de sus consecuencias sociales o políticas. En definitiva, la innovación es progreso ¿y cómo puede ser malo el progreso? La segunda estrategia es el “discurso de las herramientas”, que busca reformular cualquier debate sobre la tecnología para presentarlo como un debate sobre herramientas y, por extensión, sobre cómo esas herramientas podrían empoderar a los usuarios. Ambos discursos empobrecen nuestro debate sobre las tecnologías digitales; se debe reconocer a ambos tempranamente, y oponerles resistencia.
Evgeny Morozov, fragmento de “Los peligros de la mediación algorítmica”, en “La locura del solucionismo tecnológico”, Ed. Katz, Cap. 5

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Ciudadanos digitales, escuela y realidades

El pasado 27 de diciembre estuve invitado a “El circo de la vida”, programa radial conducido por Pablo  Pallares y Nahuel Diviani, con la participación del periodista y escritor Raúl Astorga,  que se emite por FM Latina 94.5 MHz.  de Rosario.

El siguiente es un recorte de algunas de mis intervenciones en el programa, aquellas en las que tratamos temas complejos de la realidad cotidiana y el impacto social del uso de las tecnologías digitales en la escuela y en la vida.

Muchas gracias a los conductores por la invitación y por crear un clima de camaradería para una charla distendida que disfruté mucho.

El programa completo se puede escuchar haciendo clic aquí.

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El genio de Papert

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Seymour Papert (29 de febrero de 1928 – 31 de julio de 2016), matemático, científico de la computación, pionero en el campo de la inteligencia artificial e inventor del lenguaje de programación LOGO, fue autor de una teoría del aprendizaje a la que denominó “Construccionismo”.

“Tomamos de las teorías constructivistas de la psicología el enfoque de que el aprendizaje es mucho más una reconstrucción que una transmisión de conocimientos. A continuación, extendemos la idea de materiales manipulables a la idea de que el aprendizaje es más eficaz cuando es parte de una actividad que el sujeto experimenta como la construcción de un producto significativo.”
Papert, en “Constructionism: A New Opportunity for Elementary Science Education”

Visionario, con ese enfoque no sólo anticipó el uso de la tecnología digital en la educación sino que además nos advirtió: las máquinas no garantizarían aprendizajes relevantes de por sí, y tampoco un mejoramiento de la educación. La clave en esto es entender que no se trata de lo que las computadoras pueden hacer sino lo que una sociedad decide hacer con ellas.

“Necesitamos un pensamiento crítico bien afilado para llevar a cabo la ardua tarea de una creatividad educacional responsable.”
S. Papert, en “Computer Criticism vs. Technocentric Thinking”

Ya en su primer libro de 1980, “Desafío a la mente”, su planteo es radical: la presencia de la máquina debería servir para repensar el sistema. “Mi centro de interés no está en la máquina sino en la mente”, dice allí.

Papert deja un legado poco comprendido y transformado como tal en un dogma. El lenguaje LOGO fue una genial idea a explorar y no “el juego de la tortuguita” en el que se transformó en muchas aulas de computación que no lo comprendieron así.

Lo definió de este modo: “Mientras en las escuelas confinemos la nueva tecnología a simplemente mejorar lo que ya existe, en vez de realmente cambiar el sistema, nada significativo va a suceder”.

Ayer partió un referente de innovación en la escuela. Tanto, que de sus ideas queda todo por hacer.

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Jornada en Rosario sobre tecnología, inclusión y solidaridad

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Hoy tuvo lugar en la Sala Lavardén de nuestra ciudad, el evento solidario SMI@R – Social Media Inclusive en Rosario. Para la ocasión fui invitado a disertar sobre el tema de la privacidad y la construcción de una ciudadanía digital segura, por su organizador Daniel Krichman.

Se trató de “un evento social orientado a la promoción de las tecnologías como insumos de bajo costo, poniendo la solidaridad como único requisito para participar y un objetivo más de esta jornada de promoción de la utilización de herramientas tecnológicas”, según pudo leerse en el sitio del evento. La propuesta solidaria del evento incluyó recaudar alimentos envasados para ser donados a Rosario Solidaria, organización comunitaria de nuestra ciudad.

El evento se desarrolló con gran dinamismo y recorriendo los temas más variados, pero con un hilo conductor: la tecnología y la solidaridad como herramientas. Comenzó cerca de las 10 de la mañana con un fragmento en video de una conferencia de Jesús Martín Barbero, y a continuación con las palabras de Daniel Krichman, para dar paso luego al primer orador, Ángel Fernández, quién se refirió a “Un nuevo imposible: aprender a usar tecnología”.

La continuidad de disertantes y temas abordados fue la siguiente:

  • Ángel Eulises Ortiz, desde Colombia, con “Blogger para emprendedores”, vía hangout.
  • Federico Caramella, “Oportunidades por tiempo limitado – Cómo las tecnologías nos abren nuevas posibilidades, pero con fecha de vencimiento.”
  • Fabián Longhitano, “Customer experience: la era del cliente.”
  • Daniel Krichman, “¿Qué es una oportunidad? Internet es el otro.”
  • Carlos Pablak, “Usabilidad y accesibilidad.”

Seguidamente fue el turno de quién esto escribe, con el título “Internet no olvida – Algunas claves para construir nuestra identidad como ciudadanos en la cultura digital de forma segura.”

A continuación,

  • Marina Giannone – Pablo Botta, “Carpoolear: Viajemos sustentable.”
  • Edgardo A. Maidana, “Tu producto no es tu producto, es tu historia.”

Hubo además, momentos para sorteos: dos packs de una hora de consultoría cada una, por cada orador, y 2 vouchers con créditos para el servicio de una de las empresas auspiciantes.

Aquí, algunos momentos de la jornada y sus disertantes:

En palabras de Barbero, fue esta una jornada en la que recorrimos “los nuevos modos de estar juntos”, porque “todo lo que sabemos, lo sabemos entre todos”.

Fue realmente un privilegio compartir la estupenda jornada con disertantes tan notables, y con un público que acompañó con entusiasmo cada presentación. Muchas gracias una vez más, a Daniel y sus colaboradores.

¡Ya esperamos con anticipación la próxima!


[El video completo original de la conferencia de Jesús Martín Barbero se encuentra haciendo clic aquí]

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