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trabajo - 2. página

Meritocracia vs. creatividad

El sumplemento de economía iEco publica una entrevista a Gary Hamel, consultor de management y autor del libro El futuro de la administración. Hamel dice lo siguiente sobre los cambios que promueven las nuevas tecnologías, en particular la web, en el mundo de las ideas y el trabajo:

Uno de los principios fundamentales de la Web es que lo que importa son las ideas de uno, no su posición ni su credencial. Cuando alguien escribe en un blog o sube un video a YouTube nadie pregunta a qué escuela fue, cuál es su titulación o en qué trabaja. Lo que preguntan es, ‘¿Tiene esta persona algo interesante para decir?’

El que creció con esos valores de la Web no va a buscar trabajo en empresas donde lo descalifiquen por ser joven o donde los ejecutivos tengan más credibilidad solo por su título. Todos los managers saben que Internet cambió su logística, su atención al cliente y su soporte técnico. La mayoría también sabe que cambia su modelo de negocio, como ocurre con la banca, los medios o las telecomunicaciones. Pero muy pocos quieren admitir que además está cambiando la forma en que se toman las decisiones y se colabora, el lugar del poder y el de la información.

Es indudable que debemos repensar también nuestra concepción de creatividad, trabajo y formas de enseñar y de aprender en nuestra actividad docente. Cambio, adaptación y crecimiento no son malas palabras. Por el futuro de nuestros chicos, más nos vale reconocerlo.

‘Se busca interrumpir el ciclo de marginalización y aislamiento’

Con este objetivo, Amartya lanza a partir del mes de Abril de 2008 la III Edición de su Proyecto Doncel «Integración Sociolaboral de Jóvenes Residentes en Instituciones».

Amartya es una empresa social que busca promover modelos de negocios que sean social y ambientalmente sustentables. Según declaran en su sitio web, son «una organización especializada en la investigación y gestión de la responsabilidad social».

Explican así el proyecto en la gacetilla que recibimos:

Se trata de un programa cuyo objetivo es brindar nuevas oportunidades laborales a jóvenes de entre 17 y 21 años que están en situación de vulnerabilidad y que viven en Hogares o Institutos de Argentina. A través de este programa se busca interrumpir el ciclo de marginalización y aislamiento al que se arriba por la falta de redes sólidas y el bajo nivel educativo de los jóvenes.

Amartya pondrá especial énfasis en lograr el aumento de la cantidad y la calidad de las opciones de empleo, para lo cual buscará lograr un fuerte y estrecho lazo entre los sectores público y privado. Con esto además, fortalecerá la relación entre los Hogares e Instituciones y la comunidad. Las actividades principales del programa tendrán una fuerte base en la generación de una red en la cual distintos referentes del sector público y privado se comprometen con acciones concretas de responsabilidad social a través del otorgamiento de practicas laborales y capacitaciones que permitan aumentar la empleabilidad de los jóvenes, y de este modo, prepararlos para el momento en el que egresen de las Instituciones cuando cumplan los 21 años.

El programa genera una excelente oportunidad para que empresas, pymes y otras organizaciones puedan iniciar acciones no asistencialistas de responsabilidad social incluyendo a jóvenes en situación de riesgo en sus ámbitos laborales. Para materializar esto, contarán con su propio know how y con el acompañamiento del equipo técnico del programa tanto para el joven como para el empleador-capacitador. Para el 2008 el Programa planea incluir 105 jóvenes residentes en Hogares e Institutos de Buenos Aires

Para participar de Doncel los interesados pueden contactarse a través de www.amartya-ar.net, o llamar al teléfono (011) 4952-4779.

Siempre dudando…

Suele suceder con algunos jefes, directores, encargados y demás personajes en puestos de ¿responsabilidad?, que tienen la ferrea convicción de que algún problema siempre habrá con nosotros, y por eso están obligados a tratarnos como sospechosos eternos.

Siempre la duda, la observación vigilante, la mirada furtiva en busqueda de actitudes «sospechosas»; en definitiva, el maltrato constante y gratuito.

Hace poco estuve en una reunión en la que el responsable trató a los presentes, profesionales y docentes, como niños maleducados y descuidados.

Este trato paternalista invade cada acto de los que tienen poder (por pequeño o grande que este poder sea; ya sea un director de escuela, un politico, u otro). Sucede con el chofer de colectivos que en su pequeña dosis de poder no se detiene y te deja a pié (ese es su espacio de poder); con el municipio que pone «lomos de burro» en cada calle para que algunos no corran y los demás rompamos el auto; con el inspector de tránsito que tiene el poder de retenerte y hasta mandarte al corralón si lo desea (ni hablar de justicia…).

Considero que todas las personas tienen derecho a demostrar quienes son, que pueden hacer, que intenciones tienen, y a la luz de los resultados evaluar sus desempeños. Bajo sospecha nadie da su mejor esfuerzo.

En todo caso habría que revisar los atributos de conducción de aquellos que ocupan cargos de poder, para saber si realmente saben tener gente a su cargo, o sólo buscan el oropel de la posición y el poder sobre esclavos genuflexos.

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