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Windows 10 y los serios riesgos en que pone a nuestra privacidad

Por defecto, el sistema sincroniza datos con los servidores de Microsoft sin previa consulta al usuario. Aunque se puede desactivar el envío de información para proteger la privacidad, no se puede deshabilitar totalmente y la comunicación con dichos servidores persiste. Los datos recopilados por Windows 10 dependen de los servicios utilizados y, según Microsoft, permiten que se ofrezca la mejor experiencia al usuario, con este fin puede recopilar: nombre, apellido, correo electrónico, dirección postal, número de teléfono, información de autenticación como contraseñas, edad, sexo, país en el que utiliza el dispositivo, idioma de su preferencia, datos de pago y de uso, contactos a gestionar por Windows 10 o software incluido en este, localización a través de GPS, los archivos y sus contenidos por ejemplo al almacenar datos en OneDrive. Debido al envío de información privada a Microsoft, algunos buscadores de redes P2P bloquean a Windows 10 para evitar bloqueos en estos buscadores por uso que Microsoft pueda hacer con la información de las búsquedas que haga el usuario.
De Wikipedia, debidamente referenciado.

Nada nuevo en cuarenta años

Así­ que casi se podrí­a decir que en los últimos cuarenta años no se ha inventado nada realmente nuevo en lo que se refiere al interfaz de los usuarios con el ordenador o con los gadgets con pantalla; de hecho, en ocasiones, y sin decir nombres, se podrí­a argumentar que la industria ha ido hacia atras con supuestos avances en este campo.
(Wicho, en La madre de todas las demos)

Más exactamente, en cuarenta y tres años.

El contexto de esta afirmación es la publicación de dos videos en Microsiervos, relacionados con los desarrollos de interfaces que utilizaron ventanas, íconos y ratones bastante antes de la era Apple/Windows y su dominio de estas cuestiones.

La primera prueba de esto, la presentación del Xerox 8010 Information System en 1981:

La segunda evidencia, tal vez la más importante, es este video que muestra a Douglas Engelbart y su equipo del Augmentation Research Center del Instituto de Investigaciones de Stanford el 9 de diciembre de 1968, haciendo una demostración de su NLS, el oNLine System, en la Fall Joint Computer Conference.

Este es el primero de un total de 9 videos, pero si lo que vió aquí le resultó familiar, es justamente porque en 43 años poco ha cambiado.

Para continuar leyendo sobre el tema, clic aquí y aquí.

Windows Vista… Gorda.

El fundador de Microsoft está en la ciudad de Bugsy hablando del nuevo Sistema Operativo de la compañía en la Feria Internacional de Electrónica CES 2006.

Si, ese que desde 2001 está llegando para reemplazar al XP, y que antes se llamaba Longhorn y ahora fue bautizado como Vista. Bueno, pero no se confundan: Windows 95 era Chicago antes de salir, así que es probable que en la empresa sufran como padres para encontrale un nombre al niño.

Los requerimientos mínimos (eufemismo para referirise a esa instalación que NUNCA funciona) para instalar Windows Vista son:

CPU de 1.6Ghz; 512MB de RAM; 64MB de video; disco de 7200 RPM con 16 de buffer.

Bueno, nada del otro mundo, dirá usted. Pero eso es lo MÍNIMO.

Lo recomendado para que funcione perfectamente (lo cual también es un eufemismo para referirise a que tendrá algunos cuelgues menos), es:

CPU 3.0Ghz; Ram 2 Gb; Video de 256Mb; HD de 15000 RPM

¡Dos Gigas de RAM! ¡Es una locura!

Dos Gigas de RAM, ¿para qué? ¿para tener ventanas que además eructan o botones con los colores del arcoiris con forma de la hebilla que usa mi hija para el pelo?

Lo que la compañía aun no aclaró es si todo esto sirve para evitar las terrorificas pantallas azules de colapso que AUN siguen apareciendo en XP, fieles compañeras del SO más vendido desde la época del 3.1.

Imaginemos: nos compramos una PC con 2 Gb de RAM -todavía me da escozor pensarlo-, con un disco de 2000 millones de revoluciones -porque siempre tememos que sea poco-, un procesador de la próxima generación; instalamos el WVista y en el primer reinicio… ¡aparece la pantalla azul!

Segudo escenario: Al día siguiente de instalarlo leo en mi web favorita, en la sección Catástrofes, que hay un nuevo virus que se mete por un agujero de seguridad que MS sabía que existía desde 1983, y me toma 4 hs. bajar el parche.

Escenario 3: Me dejo de joder, instalo cualquier otra cosa, y que MS se vaya a fabricar juntas para motores -esto dicho con todo respeto hacia los fabricantes de tan noble producto.

En un momento me pareció la opción 3 la más adecuada, pero después recordé los noticieros del ’95, ’98 y ’01 mostrando gente haciendo cola para comprar los respectivos Sistemas Operativos de la marca, y me deprimí.

Me volvió el aliento pensando en los esfuerzos de mucha gente por mejorar los sistemas basados en software libre, pero me volví a deprimir cuando recordé el tiempo y los esfuerzos que pierden discutiendo en los foros intentando convencernos de que Windows es una basura.

El mundo es un caos, es cierto, y sería muy pretencioso pedir que el ambiente informático no estuviera atravesado por ese caos. Pero, ¿habrá otro ámbito en el que se observe tanto esfuerzo de tanta gente para que sólo unos pocos se llenen de plata vendiendo espejitos -o ventanitas o pingüinitos o lo que sea- de colores?

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