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Antártida

La Antártida, ¿un basurero?

Volando por el planeta con Google Earth llegué a la Base Argentina en la Antártida “Vicecomodoro Marambio”, uno de los asentamientos que marcan la presencia de nuestro país en el continente blanco. Muchos argentinos, militares y civiles, dedican años de su vida a sostener este bastión nacional con mucho sacrificio personal y familiar, por eso siempre tuvieron nuestro respeto y admiración.

Sin embargo, esta foto que publicamos a continuación nos hace pensar que algunas cosas no están del todo bien en el lugar:

La toma pertenece a la fotografa María Stenzel, y se encuentra publicada en el sitio de la National Geographic, al que llegué siguiendo, como suelo hacer, las referencias que la revista añade en Google Earth toda vez que algo que fue relevado por ellos merece mostrarse.

En el pié de la foto se explica de qué se trata:

A millas de casa y por años a millas de la vista de otros, las bases Antárticas han sido por lejos el contaminante más grande del continente. Detrás de la Estación Argentina Marambio en la Isla Seymore, tambores de acero oxidados dan testimonio de las décadas de depósito de basura sin cuidado.

Si bien se aclara que tanto Marambio como las bases de otras naciones mantienen limpio actualmente el lugar, el registro gráfico estaría mostrando que Marambio aún no limpió su basura vieja.

Recorriendo la red de redes en busca de más información al respecto, encuentro una referencia a un artículo del diario Clarín publicado en 1997 y reproducido en el sitio del SER2000, en el que se afirma lo siguiente:

El Instituto Antártico Argentino y la Fuerza Aérea fijaron un plan de 15 años para limpiar los seis destacamentos argentinos. Todos los años traen a Buenos Aires centenares de toneladas de desechos. (…) Por año, unas 300 toneladas de basura llegan al puerto de la ciudad de Buenos Aires. Vienen a bordo del rompehielos Almirante Irízar, que cada verano se da una vuelta por la gran reserva del mundo. Desde su oficina porteña, el jefe del Programa Ecología Terrestre y Medio Ambiente del Instituto Antártico Argentino, José María Acero, explicó que ‘traemos no sólo los desechos que se generan ahora sino también la basura histórica, que es la que se acumuló durante años y está enterrada’. Según Acero, la basura añeja que esconde la nieve ‘es la que se generó hasta los años 80, época en la que la conciencia ecológica no era tan fuerte’.

También se aclara en el artículo que,

  • Se fijó un plazo tan extenso de 15 años porque el clima permite trabajar sólo durante dos o tres meses al año, en verano.
  • Marambio es una de las bases más sucias porque se trata de un aeropuerto.

De hecho, según el informe Desarrollo de un Programa de Limpieza de residuos históricos en Base Marambio, Argentina, por Sánchez, R. A. y Ortúzar P. V, durante el período 1995-2007 más de 20 depósitos de residuos, con un volumen estimado en unos 1500 m3, han sido completamente removidos. Esto representa una reducción de más del 50% del volumen original de los depósitos de residuos presentes en los alrededores de la base Marambio. Asimismo, se han realizado tareas de clasificación y reagrupamiento de residuos en algunas otras áreas, con el objeto de facilitar su remoción en el futuro.

Según calculan organizaciones defensoras del medio ambiente, en la Antártida la totalidad de las bases existentes acumulan más de 300.000 toneladas de basura. En 1998 se firmó un acuerdo de preservación del medio ambiente, conocido como el Protocolo de Madrid, en el que los signatarios del Tratado Antártico se comprometen a proteger el entorno ecológico de la región.

Confiamos en que nuestras autoridades den el ejemplo, aunque con la salida de servicio del Rompehielos Irizar, cuyas tareas están siendo llevadas a cabo por el aviso ARA “Suboficial Castillo”, estimamos que se hará extremadamente difícil continuar con el plan previsto al menos hasta el año 2010, fecha prevista para el regreso a los mares del rompehielos.

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